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sábado, 26 de enero de 2008

Laporta, del Barça a la política.

Decía hace unos días que Joan Laporta me parece ya el peor presidente de la historia del Barça. Y si no lo quieren así, uno de los peores. Da igual. Lo digo porque algún internauta aún duda entre él y Gaspart. Para mí no hay duda alguna. Laporta es peor, infinitamente peor que "juanito el tortilla", como le llamaba en su época José María García. Y de Gaspart podría escribir un libro. Sé de sus andanzas en los negocios/en el Barça/ y en la prensa deportiva, que también ha sido sus dominios. Y un día cualquiera hablo, desde su etapa de "juanito el tortillas a su acojonamiento al enterarse que iba a compartir mesa en un plató de televisión con Javier Gurruchaga. Les puedo hablar de eso, de Figo, de Overmars, de la madre Teresa de Calcuta y del a Dios rogando y con el mazo dando.

Pero aún así y todo, Gaspart, cuando se presentó a las elecciones presidenciales del Fútbol Club Barcelona no engañaba a nadie. Casi todos sabían cómo era/quién era y de lo que era capaz de hacer sin alguien que lo frenara, como lo intentaba frenar (cuando podía) Núñez. Gaspart ganó porque Castells dió marcha atrás y prefirió una vicepresidencia en mano que una presidencia volando. Y Bassat no tenía nada que hacer, porque no hay peor candidato que un publicista presumido. Por eso Bassat ha tropezado dos veces en la misma piedra.

Pero a lo que íba. A Gaspart se le conocía y se sabía que era un peligro público en la presidencia. Pero el caso de Laporta es diferente. Sólo le conocían los del Elefant Blau y Cruyff. Y los que hemos seguido sus andanzas desde el Passeig de Sant Joan hasta la calle Villarroel con Diagonal. Pero éstos somos algunos, no muchos. La mayoría de los socios que fueron a votar ni sabían quién era Laporta y menos todavía quién podía llegar a ser si salía elegido. Tampoco importaba demasiado en aquellos momentos. Lo que se quería era un cambio/y el cambio era la candidatura de Laporta.

Una vez ganadas las elecciones, Laporta ya comenzó a dar señales (interiormente) de quién era/de qué quería y qué pretendía. A Laporta siempre le ha importado poco el Barça. Únicamente le ha importado (le importa) su persona y sus circunstancias. Como, además, se encontró con un equipo llovido del cielo, el Barça y Barcelona se le ha quedado pequeña. Su ambición no tiene límites. Y si alguien opta por toserle, se lo lleva por delante sin contemplaciones. Ahí está esa larga lista de damnificados víctimas de su tiranía.

Laporta ya piensa en pos-Barça. En la política. El otro día, sin ir más lejos, tuvo que elegir entre el Villarreal-Barça o un acto político y no dudó. Eligió la política, porque ya piensa en política. El Barça ha sido su trampolín/la herramienta desde donde dar el salto. Del Barça ya poco le importa. Tan sólo a quien intentará dejar en la presidencia cuando él se vaya. Si seguir apostando por Soriano que ha demostrado saber estar y también saber callar, u optar por Jaume Ferrer que tiene el respaldo del pujolismo. Todo dependerá de que Laporta vaya con Convergencia o con una nueva alternativa política. Y ésta decisión será determinante a la hora de elegir y apoyar a su heredero, como si el Barça fuera -de hecho lo es- su finca particular.

Ahora aspira/ambiciona a que sea suyo el País.

sábado, 19 de enero de 2008

¿Quién teme a Joan Laporta?

Si este fuera un País normal, si el Barça fuera el Barça de los años difíciles/duros/combatientes, si el club fuera, como dijo Narcís de Carrera "més que un club" para añadir "somos lo que somos y representamos lo que representamos", Laporta ya no sería presidente del Barça. No hubiera podido protagonizar, representando lo que representa, su penúltimo y vergonzoso caprichoso dictatorial de humillar públicamente a su chófer. La dignidad de los asociados barcelonistas, la dignidad de los ciudadanos, la dignidad de la prensa, le habría impedido seguir siendo presidente del FC Barcelona.

No hablo de la dignidad de su junta directiva porque es cualquier cosa menos que una directiva. Éstos, de tenerla, hace meses/años que ya no estarían. Hubieran regresado a su condición de socio de grada. Sin embargo, no me extraña ese silencio y ese aferrarse al palco de las vanidades.

¿Quienes serían Vicens, Soriano, Ingla, Godall...sin el laportismo?. Pues serían lo que siguen siendo: unos don nadie. Por no hablar de Jacint Borrás, qu ya demostró ser un cero a la izquierda en la época de Montal, cuando, en aquellos años, se permitía la chulería de entrar en el vestuario vociferando porque Neeskens -entonces jugador- había fallado un penalty. Fue tan lamentable aquel incidente, que ya nunca más pudo volver a pisar el vestuario.

Que este tipo de directivos, palmeros de vocación, permanezcan callados/mudos/ y hasta acobardados ante los modos de este chulesco personaje, no me parece increíble, dado que se sienten a gusto con un tipo de presidente cuyo modelo de ser -y aspirar- se asemeja cada vez más al popularechero dirigente venezolano, Hugo Chávez. Quizá, en el fondo, tanto el mandatario barcelonista, como esos directivos que le rodean, suspiren por verle un día convertido en "el Chávez catalán".

A mi, la decepción (si es que todavía me decepciono por algo) me la producen directivos como Evarist Murtra y/o Josep Lluís Vilaseca, con una larga/larguísima tradición familiar barcelonista, al aceptar ser directivos de este chulesco personaje. Fue un veo y no lo creo.

Pero es todavía más triste comprobar que siguen. Que tras ver/observar los modos de este impresentable presidente, continúen dándole oxígeno y vida al peor dirigente en la historia de la entidad. Que personas como los aludidos, o miembros de la Comisión Asesora como Raimón Carrasco, Antoni Ros Marbá, Borja de Riquer i Permanyer continúen formando parte de ese círculo-laportiano, es profundamente entristecedor.

Y que la familia Pujol-Ferrusola continúe dándole apoyo, es todavía más desmoralizante.

¿Qué escribiría, de estar en vida, un periodista de la raza e inteligencia de Manolo Vázquez Montalbán sobre las andanzas de este presidente después de contemplar el currículum exhibido desde que accedió a la presidencia del club....?.

Es fácil de imaginar.

Hay otros escritores culés, de gran reputación literaria y de no menos tradición familiar barcelonista, que están a tiempo todavía de abandonar el silencio y expresar su pensamiento a través de alguno de sus buenos artículos para desenmascarar a este personaje que se ha creído que el Barça es suyo, como pretende que un día la ciudad sea suya e incluso el País llegue a ser suyo.

Si hay dignidad, y el Barça tiene un siglo de dignidad, es hora que aflorezca y se ponga en movimiento. Que el equipo gane, y gane bien, es reconfortante/ilusionante, pero tener un presidente a la altura de la historia de la entidad es más importante que las propias victorias de marcador, por importantes que sean.

Una cosa no va con la otra.

viernes, 18 de enero de 2008

Laporta/Ingla. Rejuvenecer el Barça.

¡Por fin! Marc Ingla se ha estrenado. Ya tocaba. Ha dado luz verde al fichaje del guardameta Pinto, de treinta y dos años, ex suplente de Dutruel y de Cavallero en el Celta. Casi nada. También fue un año "Zamora". Todo hay que decirlo. No tengo nada contra el guardameta del Puerto de Santa Maria, pero después de doce años de profesional y 126 partidos en la Liga, sale a un promedio no muy alto.

Pero aquí, no se trata de cuestionar a Pinto, que no se lo merece. Aquí se trata de poner en tela de juicio la capacidad técnica de Txiki/Unzué/Ingla.

¿Tanto tiempo han precisado para echar mano de un guardameta de Segunda división para reemplazar al lesionado Jorquera?. ¿Ha tenido que hacer algún curso de marketing-deportivo-porteril acelerado el nuevo vicepresidente para dar este decisivo paso?. Para fichar a Pinto no hacía más falta que preguntar a Jordi Cruyff, a Sylvinho o a Stoichkov. Con los tres ha estado. Con Jordi Cruyff compartió más tiempo porque los dos chupaban del mismo banquillo.

Aquí lo increíble es que, entre todos los equipos inferiores, no exista un guardameta con solvencia y garantía para estar de suplente de Valdés.

Vamos a ver, este Oier Olazábal, que es el que estaba ahora, y que a Txiki y Unzué se les llenó la boca de elogios cuando lo ficharon por recomendación del ex españolista Biurrun, ¿vale o no vale para el Barça?. Porque lo de la edad es un cuento chino. Valdés y Reina subieron al primer equipo siendo muy jóvenes (como Casillas) y nadie se puso nervioso.

Señor Marc Ingla: ¿era necesario pagar 500/600 mil euros (de momento, que sepamos) por un guardameta de treinta y dos años para estar a la sombra de Valdés...?

Es que aquí, si no fichamos cada año a un petardo (la Gallina Maxi), a un jubilado (Albertini), a uno de la tercera edad (Thuram) o a un lesionado-de-oro (Henry), parece que no estamos contentos. ¿Para esto necesitamos a un vicepresidente deportivo que tras un largo período de reflexión y análisis ha sido capaz de descubrir que el hombre que necesitaba el Barça estaba a mil kilómetros de distancia y en Segunda división ?. Para ésto, podía seguir en Marketing prometiéndonos (con su inseparable Soriano) algún que otro gran negocio en la China y en Estados Unidos (que brillaron por su ausencia) y seguir dejando libre la vicepresidencia deportiva que, como dijo en su día Laporta, "no es necesario nadie teniendo a un secretario técnico como Txiki Begiristain".

Claro que lo que dice Laporta y nada, es lo mismo. Pero como aquí hay mucho Botafumeiro-de-Drolma, la nada del presidente acaba convirtiéndose en algo importante.

-"¿Has oído al presidente?"

Y el preguntado, entre canapé y canapé, con la boca llena y supongo que el bolsillo mejorado, dice:

-"No. Pero no importa. Diré que ha estado genial, y que el primer fichaje de Marc Ingla es sensacional."

-De paso -le comenta el capo - puedes decir que es una promesa. Ten en cuenta que ahora vamos a recuperar a Chepkin, que a sus 42 años vuelve al Barça de balonmano en un nuevo descubrimiento de la parte deportiva de la casa.

Es cuestión de paciencia. De esperar a que surja una nueva generación como la de Cesc Fábregas, Messi, Bojan....Ya hemos sembrado las semillas. Ahí vienen empujando fuerte en la cantera los hijos de Busquets, de Unzué, del directivo Franquesa, dos -de momento- del presidente Laporta.

Si el camino ya lo marcó Cruyff. Fichar a jubilados (Romerito) y lesionados (Hagi y Prosinecki) y aguardar a que creciera su hijo Jordi para construir el gran Barça del futuro. Y ya entonces, en la recámara, y sin saberse muy bien qué hacía, Joan Laporta aplaudiendo las genialidades del profeta.

A Marc Ingla, después del fichaje de Pinto, le auguro un espléndido futuro. Sólo tiene que esperar un tiempo a que crezcan los hijos de los directivos y del presidente. para sustituir de esta manera a los Ronaldinho, Deco y Messi ( "pibe": que te la tienen jurada por ser amigo de Ronni y viajar a Qatar) y volver a reconstruir un nuevo Barça. Ese nuevo Barça con el que sueña el de los fogones.

miércoles, 16 de enero de 2008

Laporta: !Qué error, qué inmenso error!

Cuando los Maristas de Passeig de Sant Joan/Valencia expulsaron del colegio al ya entonces indisciplinado, mal educado y mentiroso Joan Laporta, ya sabían lo que se hacían. Con la iglesia hemos topado. Se puede estar de acuerdo o no con los curas. Ir a misa o no. Pero no son tontos y no le quitan el aula a uno y le cierran la puerta, así por las buenas. Y menos si paga.

Que saliera por la ventana en vez de por la puerta como sale cualquier hijo de vecino, era ya un dato indicador. No estábamos ante un tipo más. Ya era diferente. Y, además, quería ser diferente. Y ya tenía por entonces al mismo corre-ve-dile de hoy, Alfons Godall. Ya eran Pili y Mili, y lo siguien siendo, pero ahora con cargo a los presupuestos del Barça.

Aquella expulsión fue un anticipo de quién era y quién íba a ser Joan Laporta.

Anteayer, volvió a montar su número habitual. Se le volvieron a cruzar los cables, como cada día, dicen los que bien le conocen. Si una vez se bajó los pantalones en el aeropuerto y otra vez intentó abrazar hipócritamente a un empleado alque había echado horas antes como si nada sucediese, ahora le ha tocado el turno a "su chófer", que no es su chófer, sino el conductor que paga el Barça.

El nuevo numerito y/o cruce de cables lo ha protagonizado Laporta en pleno corazón de la ciudad. En Francesc Macià/Diagonal y del que, insospechadamente, ha dado publicidad el diario "La Vanguardia", quizás por aquello de sentar bases: en el diario hay mucho laportista, pero no todos son de Laporta. Y publicaron la noticia del show que montó a su pobre empleado. Haciéndole bajar del coche, propinándole en voz alta todas aquellas groserías a las que está acostumbrado a proferir con el peor de los lenguajes y dando un sonoro portazo, ante la mirada atónita de los transeuntes.

"¡Fuera, fuera!" gritó a su servil conductor.

Porque Laporta siempre grita, vocifera, blasfema, patalea al pueblo, al débil, al pobre empleado y trabajador. Con los grandes, con los fuertes, con los importantes, es servicial, reverencial, comprensivo, halagador.

Tiene dos varas de medir la vida que es su lema de cada día. A los fuertes, el culo. A los débiles, por el culo.

Desde que es presidente del Barça, la lista de damnificados es ya numerosa. Pero no importa. A Laporta se le permite todo. Tiene licencia, en nombre propio y del Fútbol Club Barcelona, para agredir a quien se le antoja. Por algo lleva seguridad encima. No por amenazas, que no las tiene, sino por el temor de un día encontrarse uno más chulo que él. Que lo encontrará, por humilde que sea, mientras siga tratando a gritos, puntapies y portazos a los empleados que necesiten del trabajo para subsistir.

Laporta es como Idi Amin, pero con la camiseta azulgrana.

Y lo cierto es que es un don nadie, un simple chulo de barrio, más hortera que nadie, y que desde que le dijeron que era "el Kennedy del Barça" se cree ademas guaperas y no deja de ser un Casanova de vía estrecha.

El Barça lo quiere para servirse de él. No ha llegado para servir al Barça. Hasta aquí podíamos llegar. Él es el Barça. Él está por encima del Barça. Primero él, y después Gamper.

Hoy está en el Barça, sirviéndose del Barça, y mañana, cuando acabe, intentará aterrizar en la política para ser -como mínimo- alcalde de Barcelona. Pero su ambición es llegar a ser President de la Generalitat. Y tras abrazar y besar a todos, zancadilleará a uno tras otro, hasta lograr su objetivo.

Ha nacido para ser el nuevo Virrey catalán, con todo el Parlament y todo el pueblo catalán a sus pies. Y el que se mueva, como en la época de los romanos, a las fieras.

Laporta es lo peor que le ha podido tocar en suerte al Barcelona..

Incordió a Núñez hasta desesperarle y lograr que arrojara la toalla. A pesar de las dos ligas consecutivas era el primero en sacar el pañuelo para protestar, y como no lo podía hacer por los resultados, argumentaba que protestaba por el juego. El caso era minar la moral del presidente de entonces.

Y fue un error, un gran error de los barcelonistas, secundar a aquel ambicioso agitador y secundar también a aquel Elefant Blau que acabó destrozado en las urnas. Pero Laporta siguió en su lucha contra Núñez. Y es que no tenía otra cosa que hacer y otro objetivo que cumplir. Quería ser presidente, al precio que fuera.

Logró cansar y agotar al mejor presidente barcelonista de los últimos años. A un presidente que podía tener todos los defectos que se le quisieran poner, pero de una honradez intachable. Incapaz de meter mano a nada y en nada. Pagándose las comidas de su bolsillo y pagando su empresa al conductor. Núñez además se enfrentaba al grande. Sus pleitos fueron con los grandes. Nunca con los pequeños. Y se fue dejando la caja llena, contratos de ingresos por años y aumentando el patrimonio que había encontrado.

Las alfombras de Núñez eran transparentes. Veremos cuando Laporta se vaya (o le echen) cómo ha dejado las suyas. Pueden tener más sorpresas que las que dejadas por Gaspart.

Laporta llegó a la presidencia por cansancio del barcelonismo. Los socios buscaban una cara nueva. Estaban cansados de los siempre. Aunque Laporta también era de los de siempre, pero maquillado. Los votantes optaron por el maquillaje. Laporta ya les olía a cuento chino, pero engañaba más y mejor que Llauradó/Minguella/Martínez Rovira/Bassat. Sabían que tenía que hacer un cambio y prefirieron aquello de mejor malo por conocer que regular conocido.

Y si existía alguna duda, Laporta venía respaldado por los Pujol y por los Rosell y lo votaron. Y encima los fachas sabían que, por familia, estaban bien representados. Que allí estaban los Echevarría para representarlos.

Y por si fuera poco, en vísperas de las elecciones, el economista-de-colores, Xavier Sala Martin, en vez de ponerlo a parir como hizo con Montilla, publicó esta vez un artículo de incienso pidiendo el voto para la nueva candidatura. "Yo, votaré a Laporta", escribió en La Vanguardia. Aunque el argumento principal del artículo era porque en su candidatura iba un vicepresidente deportivo con experiencia universal, Sandro Rosell.

El culé que de por sí es tradicional y conservador, lee un artículo como ese en el primer diario conservador y tradicional del País, recomendándoles que votasen la candidatura encabezada por Laporta, y allá va. Vinieron a votar familias enteras. Hasta octogenarios de les Illes.

Pero todos fuimos engañados y todos caímos en la trampa. De los candidatos, el peor con diferencia era el que iba a ser ganador.

La historia está llena de errores. También los alemanes eligieron democraticamente a Hitler.

Porque vamos a ver: ¿qué ha hecho Laporta desde que es presidente del Barça?. Gastar, viajar y presumir. Pedir un crédito multimillonario. Vender una parte del patrimonio mientras la otra parte espera impaciente su turno. Cargarse las secciones. Gritar, vociferar, insultar, humillar, dar portazos, poner de patitas a la calles a los más humildes. Y comer, comer y comer para que después, los cocineros a sus servicios, con el del Drolma a la cabeza, le dediquen los mejores elogios y carguen contra todos los que se mueven en dirección contraria al laportismo. Y para que su amo tenga una buena digestión, preparar un artículo contra Ronaldinho y contra Deco y tratar de cobarde a Rijkaard. Para quien firma -no paga- la factura tenga una buena digestión.

Laporta ha sido un geta con suerte que tuvo la suerte de encontrarse con un equipo que chutó. Justo el equipo contrario que él y Cruyff diseñaron. Ellos querían a otros. Donde está Ronaldinho tenía que estar Aimar. Dónde está Deco, debía estar Albelda. Y dónde están Marquez y/o Puyol, debía estar Ayala.

Era el Barça que nos ofrecían. Pero el vicepresidente deportivo de entonces se negó en redondo y amenazó con dar un portazo. Se acobardaron y se hizo lo contrario a lo que querían hacer. Como el cambio salió bien, Laporta se subió a la ola ganadora y a medida que los éxitos se sumaban, el palco se convertía cada vez más en su huerta particular. Allí ya no entraba cualquiera. Sólo los que le caían bien al dictador. Y ese huerto, personal e instranferible, con la complicidad y el palmeo de los directivos que le han querido seguir (los que tuvieron dignidad se marcharon) y algunos plumíferos de estómago agradecido, han contribuido a hacer de un presidente un monstruo.

Ahora, veremos cómo se destruye al monstruo. Cómo se acaba con el extirpador de humildes trabajadores y empleados.

Los curas, que de esto saben latín, fueron los primeros en descubrir al monstruo, y antes de que el monstruo creciera, le echaron ellos.

Al margen del marcador, se ganen o no se ganen títulos, la última palabra la tienen los socios. Los que le pusieron son los primeros que deben echarlo. No es de recibo que una entidad como el Barça siga liderada por un presidente que va pisando, chuleando, gritando, amenazando y dando portazos a los más débiles, a los más indefensos.

No tiene defensa alguna. Es indefendible.

Desgraciadamente, ya es, con diferencia, el peor presidente de la historia del Fútbol Club Barcelona.

¿Hasta cuándo se le permitirá todo....?

lunes, 10 de diciembre de 2007

Raúl y Ronaldinho. Calderón y Laporta.

Nos acabamos de enterar: Calderón quiso cargarse a Raúl del Real Madrid. Con un año de retraso, Capello lo ha desvelado. El italiano tenía ganas de decirlo. Calderón ha tenido que tragarse las palabras del técnico. Ya lo puede desmentir el presidente, que entre la palabra del técnico y la del dirigente nos quedamos con la del entrenador.

Capello puede caer antipático a algunos por el fútbol que práctica. También discutible. Pero cuando habla es para decir verdades. Aunque duelan.

Calderón, en cambio, intenta cuidar las relaciones públicas. Dar buena imagen. Pero miente más que habla. Nunca nos ha gustado. El Madrid es él. Los demás no pintan nada. Ni sus antecesores. Ha criticado vilmente a Florentino Pérez e, incluso, ha cuestionado la figura de Santiago Bernabéu. Cuando se le ha preguntado de qué vive, ha dicho que Bernabeu vivía del club. Puede ser. Pero el patriarca no hizo nunca una vida de exhibiciones. Ni la menor ostentación. De Madrid a Santa Pola. Del fútbol a pescar.

Calderón, sin embargo, se exhibe por todas las partes. Es presumido. Muy presumido. Potente y prepotente. Y yo me apunto a los que se preguntan de qué vive. Sólo se le conocen sus banquetes, fiestas y viajes con el Madrid. De su trabajo poco. O nada. Todo el mundo sabe/sabía qué hace/hacía Florentino Pérez.

Es la diferencia.

Lo último que me faltaba conocer era ese propósito por intentar deshacerse de Raúl. Objetivo frustrado. Es cierto que Raúl ha atravesado una crisis. Si se quiere, una fuerte crisis deportiva y goleadora. Pero entra en la lógica. Desde los 17 años es titular indiscutible y referencia del madridismo. Algún día tenía que tener un bajón. Y lo ha tenido. Lo tuvo hasta Di Stéfano/Pelé/Maradona/Kubala. El más duradero fue el de Cruyff. De sus cinco años en España, sólo jugó la primera temporada. Pero cobró en oro las otras cuatro. Y ahora critica. Vive de la crítica.

Ahora, Raúl, ha resucitado. Me alegro. Se lo merece. Ha sido (es) un ejemplo de jugador, de goleador y de futbolista. Y es una institución ya en el Real Madrid y en el Fútbol Español. No podía salir por la puerta falsa como pretendía su presidente. Si la vida es justa, se irá antes del Real Madrid Calderón que Raúl. Y con una diferencia: Raúl se quedará por vida. Inmortalizado.

El caso Calderón y Raúl me recuerdan al de Laporta y Ronaldinho. Tampoco se sabe muy bien de qué vive Laporta. Habla de su despacho de abogados. Pero ese despacho -cuando menos antes de ser presidente- tenía más telarañas que clientes. Se pasaba la vida tramando cómo y de qué manera acabar con Núñez para llegar él. Fue su obsesión y su trabajo. Y desde que alcanzó la presidencia no ha hecho otra cosa que hablar, hablar, hablar. Comer, comer, comer. Viajar, viajar, viajar. Relacionarse en pro de él más que del Barça.

Al igual que Calderón con Raúl, Laporta también tiene una obsesión: ver la salida de Ronaldinho. Por mucho que diga palabras en favor del brasileño y le elogie, nadie -o pocos- le creen. Laporta también miente más que habla. Y en el caso de Ronaldinho todavía más. Nunca ha digerido los éxitos del gaúcho, y su sueño es verle lejos del Camp Nou. Para ello, se ha rodeado ya de un "ejército de periodistas" a su favor que no dejan de machacar al brasileño. El domingo, sin ir más lejos, un importante diario barcelonés titulaba "De número uno a uno más". Mayor crueldad, imposible.

Es decir, Ronaldinho no puede tener las horas bajas que tiene cualquier humano. Le están acorralando para que tire la toalla. Laporta está moviendo bien esas fichas periodísticas. La vergüenza es que algunos periodistas no se revelen, no contra Ronnie, sino en contra del presidente que además pretende poner y quitar directores.

Barcelona y Madrid, pues, viven un paralelismo presidencial. Nadie sabe de qué viven sus presidentes. Y si uno pretendió sacarse de encima a Raúl, el otro sueña con intentar hacer lo mismo con Ronaldinho.

Quizás, también, le salga el tiro por la culata. Ojalá.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Ronaldinho: acoso y derribo.

Es vergonzoso, lamentable y hasta cruel lo que está sucediendo con Ronaldinho. Y todo bajo una campaña orquestada y dirigida por Laporta y Cía que no han asimilado desde el primer día el éxito y el triunfo del brasileño. Desde que fichó, querían y deseaban su fracaso, a pesar de la hipocresía de las palabras.

Laporta y sus cómplices, siempre dicen una cosa y actúan de otra manera. Nunca dan la cara. Ahí tienen a un estómago agradecido y desagrecido como Badía para dar consignas y que el ejército de periodistas pelotas, desaprensiv0s y/o interesados por las promociones que otorga el club a los diarios, cumplan a rajatabla lo que hay que hacer: acosar y derribar a Ronaldinho en una guerra sin cuartel.

Que iban a por el brasileño se percibió desde el primer momento de su fichaje. Ellos (Laporta, Txiki, Cruyff, Patsy...) querían la famosa Triple A (Albelda, Aimar y Ayalar) a lo que el vicepresidente deportivo de entonces se opuso radicalmente. Laporta, ante el temor que sólo ser proclamado presidente le dimitiera su vicepresidente deportivo por disconformidad con la política de fichajes y denunciara ingerencias externas en los fichajes, cedió. Y así llegaron Ronaldinho, Deco, Márquez, Edmilson, Belletti, un lateral mejor que sus sucesores y autor del gol que significó la Copa de Europa. También se incorporaron el meta Rustu y el delantero Quaresma, un excelente delantero al que Rijkaard se empeñó en ponerlo al mismo nivel que Sergio Santamaría (la última temporada en el Sant Andreu, en Tercera División).

El vicepresidente deportivo de entonces no trajo a Mario (deseo de Eusebio) y tuvo que elegir entre Valdés y Reina. Uno de los dos tenía que salir porque eran incompatibles por edad, por carácter y por otras incompatibilidades.

En la cartera de fichajes del vicepresidente tan odiado por el "laportismo" en el número tres estaba Kaká. El uno era Ronaldinho, el dos Deco y el tres Kaká, pero la débil tesorería de entonces impidió su incorporación.

Ante una política de fichajes tan exitosa y determinante, los celos, las envidias y otras causas, generaron una batalla cruel contra Ronaldinho. No hay que olvidar que Johan Cruyff en sus artículos semanales jamás reconoció las virtudes del brasileño y censuró duramente la política de fichajes brasileños. Su inseparable Patsy señalaba más los defectos que las virtudes de la nueva estrella y aún no había transcurrido año y medio que ya recomendaba su traspaso para ingresar dinero y fichar otros jugadores. Naturalmente, otros jugadores que fueran de su agrado y del entorno por él representado.

Han aguardado a unas horas bajas del brasileño para hacerle la vida imposible, para tirar a matar. Eso sí, Laporta, Soriano, Ingla y Txiki siguen sin dar nunca la cara. Para eso ya tienen a cocineros del "Drolma" (si quiere comer bien no vaya al Majestic) dispuestos a hacerles el caldo gordo a los dirigentes atacando todo lo que huele a Ronaldinho.

Es una vergüenza, una auténtica vergüenza, todo el proceso condenatorio que se está viviendo en torno al mayor ídolo que ha tenido el Barça desde la marcha de Kubala, el hombre que hizo el Camp Nou.

Los grandes ídolos del barcelonismo han sido Samitier, Kubala y llevaba camino de serlo Ronaldinho. Cruyff fue flor de un día, exprimió las arcas del club y se cargó un equipazo influyendo ante Michels y Montal para eliminar a Sotil y fichar a Neeskens. Y tras Sotil, Juan Carlos y Marcial, cargándose el mejor equipo azulgrana desde el de "les 5 Copes" (el de Kubala). Cruyff se cargó aquel equipo como años más tarde también lo hiciera con el Dream Team para colocar en la titularidad a su hijo Jordi e incluso a su yerno Angoy.

Ronaldinho, que podía ser santo y seña del barcelonismo a lo largo de varias generaciones, está siendo destruido. Y con una doble moral por parte de la directiva. Diciendo una cosa y actuando de otra manera. Han contribuído a lograr una atmósfera anti para que la afición se canse y se enfurezca con el jugador pidiendo su marcha.

Ronaldinho nunca ha dicho que quería irse. Todo lo contrario. Vive y es feliz en Barcelona y en Cataluña, pero está pagando el pecado de haber llegado en contra de la opinión de los hoy gobernantes dominantes.

Pero Roma no paga traidores y algún día les pasaran factura de esa doble moral. Y ojalá, la próxima directiva que llegue, levanten las alfombras actuales. Pueden dejar pequeño a Gaspart.

sábado, 24 de noviembre de 2007

La sucesión de Laporta (2)

Decíamos ayer que la carrera a la sucesión de la presidencia ya está en marcha. Aunque a Laporta le gustaría eternizarse, el "sistema Chávez", por ahora, no ha llegado. Los socios barcelonistas que lo han soportado todo no parecen estar por la dictadura permanente, sólo provisional. Y Laporta también pasará. Sin embargo, antes le gustaría dejar atada y bien atada la sucesión. Y sus movimientos se mueven en torno a dos personas: Ferran Soriano (pese al distanciamiento último entre ambos) y Jaume Ferrer, avalado por la familia Pujol. A Laporta le gustaría un tercero, más manipulable si es posible, un Godall de turno que nunca le diga no a nada que se le antoje. Pero es imposible.

Por ahora, uno de los "nuevos barcelonistas", Xavier Sala i Martín, ya se ha mojado en favor de Soriano recientemente. Pero conociendo a Sala Martin, tan demagogo o más que Laporta, si mañana le piden que diga diego donde dijo digo no le creará ningún problema de conciencia. No será la primera vez.

Hace unos días, cuando se pronunció en favor de Soriano dijo que no se podía pronunciar respecto a Sandro Rosell porque no le conocía tanto. Mentira. Poco antes de las elecciones del año 2003 que condujeron a Laporta a la victoria, en una conferencia de Sala Martín en un círculo de empresarios, habló de las elecciones y se pronunció a favor de quien resultaría ganador porque en sus filas "cuenta con Sandro Rosell, uno de nuestros jóvenes cerebros y el catalán que más sabe y entiende de fútbol y deportes".

Poco después, en las páginas de La Vanguardia (11-6-03) en un artículo titulado "El mejor es Joan Laporta" argumentaba gran parte de su respaldo al candidato por la solvencia de su apuesta deportiva en la figura de Rosell. Escribía: "Por ejemplo, ya sabemos quienes serán las figuras claves de la estructura deportiva del club. Joan Laporta cuenta con Rosell, Lluis Bassat propone a Pep Guardiola.

Rosell fue un alto ejecutivo a nivel mundial para los temas de fútbol de la empresa Nike. Para desempeñar ese cargo, tuvo que mantener una red global de observadores de deportistas, pelearse con empresarios, futbolistas y representantes, tuvo que estar metido en el mismo mundo en el que deberá estar como responsable del área deportiva del Barça. Se trata pues de una persona con mucha experiencia en el complicado mundo del negocio futbolístico".

Sala i Martín argumentaba pues su respaldo a Laporta por la presencia de Rosell en su gobierno a la vez que despreciaba la candidatura de Bassat por su flaqueza en el área deportiva. "Pep fue un gran jugador. El problema es que Lluis Bassat no quiere contratar a Pep como jugador, sino como director deportivo, cargo en el que no tiene ninguna experiencia. " Y añadía: "Ninguna empresa multinacional contrataría a un estudiantes recien graduado para ejercer de director general. Y el Barcelona tampoco debe hacerlo".

Las palabras, pues, de Sala Martin, por muy barcelonista que sea, siempre hay que ponerlas en cuarentena porque tras ellas siempre hay tantos o más intereses que en el colorido de sus chaquetas, aunque como hace años dijo Samaranch lo importante no es color de la chaqueta sino el color del pantalón. "El gris combina con todo los colores".

Y Sala i Martin, es todo un maestro. Pero hoy las hemerotecas, fonotecas y videotecas funcionan.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La sucesión de Laporta

Ya hay movimientos en los círculos barcelonistas para posicionarse como futuro presidente del FC Barcelona. Casi todos con el visto bueno del propio Laporta, que, conociendo su forma de actuar y proceder, seguro que ha prometido a cada uno de ellos su respaldo social llegado el momento clave.

Los nombres que suenan en estos momentos son los de los actuales directivos Ferrán Soriano, vicepresidente, y Jaume Ferrer, responsable de las secciones profesionales del club. El primero cuenta con el avalar de Xavier Sala i Martin, el catalán que se considera el "ombligo del mundo" y que intentó "destrozar" a Montilla en vísperas de las elecciones autonómicas desde las páginas de La Vanguardia. Sala Martin fracasó en su intento de impedir el triunfo de Montilla y de aupar a su amigo Mas.

Ahora, dada su metedura de pata electoral, se cubre las espaldas a la hora de avalar a Soriano al reconocer "no saber si Ferran Soriano tendría el suficiente carisma para ser un buen candidato".
No quiere volver a errar.

A Soriano también le ha prometido su apoyo Laporta....pero a medida que transcurren los días se complica el "delfinato" en la presidencia barcelonista.

Soriano se ha vendido siempre como un "gran economista" pero la realidad es que poco, por no decir nada ha aportado a la economía de la entidad. Dijo que el club no vendería patrimonio. Y ha vendido. Y más que venderá. Prometió un sponsor de oro para la camiseta blaugrana, entre sus promesas, la de un patrocinador chino que nunca existió.

Si los ingresos del Barça han mejorado no se deben a otra circunstancia que el equipo ha funcionado durante unos años y ha motivado grandes beneficios económicos. Pero por los éxitos deportivos, no por las exposiciones utópicas de un vicepresidente que, al igual que el presidente, aún no se sabe muy bien de qué vive. ¿De rentas de un "pelotazo"....?

Sin embargo, tanto para Laporta como para Sala Martin, la "docilidad" de Soriano era/es la del hombre apropiado para encabezar la candidatura de futuro, aún conociendo e -incluso- desconfiando de su ambición personal y que una vez logrado el objetivo de ser presidente, se olvide de sus avaladores. No sería el primer delfin que actúa así.

Pero a la alternativa Soriano ya le ha salido un competidor desde dentro de la misma junta: Jaume Ferrer, el actual responsable de las secciones profesionales del club. Ferrer, avalador de diversos directivos, sueña también con ser el próximo presidente. Sus avaladores no son otros que el "clan Pujol". Los hijos del honorable apuestan abiertamente por la candidatura de Ferrer y no están dispuestos a dar un paso por situar en ese recambio a Soriano.

Las espadas ya están en alto y se supone que los cuchillos afilados.

De momento, lo que se sabe es que Laporta off the record se ha comprometido en dar apoyo a Soriano....pero ha hecho lo mismo con los hijos de Pujol a los que ha prometido su respaldo en el supuesto de que Ferrer de el paso, que sí lo quiere dar.

Así se pueden erigir en candidatos y rivales, , el vicepresidente Soriano, el hombre que más promesas económicas ha lanzado pero ninguna convertida en realidad, y el directivo que más dinero ha gastado en la sección de baloncesto (de toda Europa) sin obtener los logros apetecidos, permitiendo además -con la complicidad del presidente- la marcha de Navarro y la incapacidad para recuperar a Marc Gasol.

Si Soriano y Ferrer son la apuesta de futuro, los socios barcelonistas ya pueden ir pensando en un cambio de "porró" siempre que quien lo ofrezca no sea Evarist Murtra, el barcelonista de las mil y una caras.