martes, 11 de diciembre de 2007

Piris y Goicolea

En el diario "La Vanguardia" de hoy (11-12-07), el periodista José Martí Gómez, que siempre se ha confesado y confiesa españolista, escribe sobre el significado histórico del club. "Sufrir, destino perico". Al referirse a ese agridulce 3-3 en Zaragoza (tras ir ganando 1-3) se refiere a su alegría cuando Tamudo marcó su primer y hermoso gol, "y lleva ya algo así como tropecientos goles que parecen extraídos de la chistera de un mago, escribí en el cuaderno en el que tomo notas que debía pedir hora al fisioterapeuta para que me pusiera en buen estado las cervicales a fin de tenerlas a punto el día en el que tenga que cargar con Tamudo a hombros, reverdeciendo actos heroicos de juventud".

Y añade Martí Gómez: "Porque yo, en mi juventud, cargué a hombros al portero Piris que andaba por el metro noventa y pesaba una barbaridad. De ahí vienen mis problemas con las cervicales, aunque yo diga que la culpa es de la máquina de escribir. Cargué con Piris, un buen portero de un flojo Espanyol, celebrando un éxito del equipo".

Al éxito que se refiere fue al ascenso del Español a Primera División (62-63) en una dramática promoción ante el Mallorca. Era la primera vez que el Espanyol estaba en Segunda División. Junto al Madrid, Barcelona y Athletic, eran los únicos supervivientes en la máxima categoría desde su nacimiento en 1929.

En aquella promoción de ascenso (con desempate en Madrid resuelto con un gol con la nariz del ariete andaluz Idígoras), Piris, fue la estrella de la final. Paró lo posible, lo imposible y lo que no está escrito.

Muchas generaciones no saben probablemente quién fue, quién es, Rafael Piris. Un guardameta excepcional, nacido en un pueblo de Baleares y que se dió a conocer en el Granada con el que llegó a jugar la final de Copa ante el Barcelona.

El Español, por recomendación de Ricardo Zamora, se hizo con los servicios del cancerbero balear-granadino. Estaba llamado a ser internacional. Pero Piris no era ambicioso. Le gustaba jugar y nada más. Incluso no jugar. Eso sí. Estar siempre con el equipo, animándole, empujándole a la victoria.

Piris se encontró en el Español con otro gran guardameta, López, suplente de Carmelo en el Athletic de Bilbao muchos años. Piris le dejó vía libre a López. "No me importa chupar banquillo", comentaba. Era un hombre querido y admirado. Por la afición en el campo, y por las mujeres fuera de la cancha. Recuerdo que vivía en una pensión en la calle París, entre Villarroel y Casanova, junto a otro españolista, cedido por el Real Madrid, Santos Bedoya, que acabó triunfando en el Sevilla. Un volante de extraordinaria calidad.

Las quinceañeras les perseguían en su recorrido desde la calle a Paris hasta el campo de Sarriá que hacían diariamente a pie.

Esa temporada que el Español jugó en Segunda, López fue el titular y Piris el suplente. Pero llegó la promoción. López se lesionó. Y al guardameta suplente no le quedó otra alternativa que jugar. Y lo hizo de tal manera que conmocionó con sus paradas a todos. Fue el gran héroe del equipo a su regreso a Barcelona en esa fecha en la que Martí Gómez le llevó a hombros. Toda la afición se volcó con el guardameta y con el delantero Idígoras, autor del histórico gol.

Piris siguió en el Español en Primera División. Fue suplente del gran Carmelo (padre de Cedrún, para los más jóvenes) y jugó con Kubala y Di Stéfano de blanquiazules, algo de lo que no pueden presumir muchos futbolistas. Fue compañero y amigo de ellos. A Kubala le tuvo también de entrenador en Sarriá.

Sólo he conocido a dos guardametas en el fútbol español que no les importara ser suplentes: a Piris y a un vasco llamado Patxi Goicolea, que llegó tras triunfar en el Real Valladolid y que se quedó de suplente del gran Antoni Ramallets. Estuvo cuatro años en el Barça y hubo colas de clubs intentando hacerse con sus servicios. Pero Goicolea, al igual que Piris en el Español, era feliz con su situación en la reserva. Siempre dijo "Prefiero ser suplente de Ramallets que titular en otro equipo". Dicho y hecho.

Por cierto, Goicolea hubiera sido vecino de Piris en Barcelona si hubieran coincidido en el tiempo. Uno vivía próximo a la Diagonal (calle París) y el otro montó un negocio de tejidos cinco o seis calles más abajo (en Valencia). La industrial textil se llamó "Goicosua" porque su socio era, ni más ni menos, que un joven gallego llamado a ser estrella universal, Luisito Suárez.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Raúl y Ronaldinho. Calderón y Laporta.

Nos acabamos de enterar: Calderón quiso cargarse a Raúl del Real Madrid. Con un año de retraso, Capello lo ha desvelado. El italiano tenía ganas de decirlo. Calderón ha tenido que tragarse las palabras del técnico. Ya lo puede desmentir el presidente, que entre la palabra del técnico y la del dirigente nos quedamos con la del entrenador.

Capello puede caer antipático a algunos por el fútbol que práctica. También discutible. Pero cuando habla es para decir verdades. Aunque duelan.

Calderón, en cambio, intenta cuidar las relaciones públicas. Dar buena imagen. Pero miente más que habla. Nunca nos ha gustado. El Madrid es él. Los demás no pintan nada. Ni sus antecesores. Ha criticado vilmente a Florentino Pérez e, incluso, ha cuestionado la figura de Santiago Bernabéu. Cuando se le ha preguntado de qué vive, ha dicho que Bernabeu vivía del club. Puede ser. Pero el patriarca no hizo nunca una vida de exhibiciones. Ni la menor ostentación. De Madrid a Santa Pola. Del fútbol a pescar.

Calderón, sin embargo, se exhibe por todas las partes. Es presumido. Muy presumido. Potente y prepotente. Y yo me apunto a los que se preguntan de qué vive. Sólo se le conocen sus banquetes, fiestas y viajes con el Madrid. De su trabajo poco. O nada. Todo el mundo sabe/sabía qué hace/hacía Florentino Pérez.

Es la diferencia.

Lo último que me faltaba conocer era ese propósito por intentar deshacerse de Raúl. Objetivo frustrado. Es cierto que Raúl ha atravesado una crisis. Si se quiere, una fuerte crisis deportiva y goleadora. Pero entra en la lógica. Desde los 17 años es titular indiscutible y referencia del madridismo. Algún día tenía que tener un bajón. Y lo ha tenido. Lo tuvo hasta Di Stéfano/Pelé/Maradona/Kubala. El más duradero fue el de Cruyff. De sus cinco años en España, sólo jugó la primera temporada. Pero cobró en oro las otras cuatro. Y ahora critica. Vive de la crítica.

Ahora, Raúl, ha resucitado. Me alegro. Se lo merece. Ha sido (es) un ejemplo de jugador, de goleador y de futbolista. Y es una institución ya en el Real Madrid y en el Fútbol Español. No podía salir por la puerta falsa como pretendía su presidente. Si la vida es justa, se irá antes del Real Madrid Calderón que Raúl. Y con una diferencia: Raúl se quedará por vida. Inmortalizado.

El caso Calderón y Raúl me recuerdan al de Laporta y Ronaldinho. Tampoco se sabe muy bien de qué vive Laporta. Habla de su despacho de abogados. Pero ese despacho -cuando menos antes de ser presidente- tenía más telarañas que clientes. Se pasaba la vida tramando cómo y de qué manera acabar con Núñez para llegar él. Fue su obsesión y su trabajo. Y desde que alcanzó la presidencia no ha hecho otra cosa que hablar, hablar, hablar. Comer, comer, comer. Viajar, viajar, viajar. Relacionarse en pro de él más que del Barça.

Al igual que Calderón con Raúl, Laporta también tiene una obsesión: ver la salida de Ronaldinho. Por mucho que diga palabras en favor del brasileño y le elogie, nadie -o pocos- le creen. Laporta también miente más que habla. Y en el caso de Ronaldinho todavía más. Nunca ha digerido los éxitos del gaúcho, y su sueño es verle lejos del Camp Nou. Para ello, se ha rodeado ya de un "ejército de periodistas" a su favor que no dejan de machacar al brasileño. El domingo, sin ir más lejos, un importante diario barcelonés titulaba "De número uno a uno más". Mayor crueldad, imposible.

Es decir, Ronaldinho no puede tener las horas bajas que tiene cualquier humano. Le están acorralando para que tire la toalla. Laporta está moviendo bien esas fichas periodísticas. La vergüenza es que algunos periodistas no se revelen, no contra Ronnie, sino en contra del presidente que además pretende poner y quitar directores.

Barcelona y Madrid, pues, viven un paralelismo presidencial. Nadie sabe de qué viven sus presidentes. Y si uno pretendió sacarse de encima a Raúl, el otro sueña con intentar hacer lo mismo con Ronaldinho.

Quizás, también, le salga el tiro por la culata. Ojalá.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Ronaldinho: acoso y derribo.

Es vergonzoso, lamentable y hasta cruel lo que está sucediendo con Ronaldinho. Y todo bajo una campaña orquestada y dirigida por Laporta y Cía que no han asimilado desde el primer día el éxito y el triunfo del brasileño. Desde que fichó, querían y deseaban su fracaso, a pesar de la hipocresía de las palabras.

Laporta y sus cómplices, siempre dicen una cosa y actúan de otra manera. Nunca dan la cara. Ahí tienen a un estómago agradecido y desagrecido como Badía para dar consignas y que el ejército de periodistas pelotas, desaprensiv0s y/o interesados por las promociones que otorga el club a los diarios, cumplan a rajatabla lo que hay que hacer: acosar y derribar a Ronaldinho en una guerra sin cuartel.

Que iban a por el brasileño se percibió desde el primer momento de su fichaje. Ellos (Laporta, Txiki, Cruyff, Patsy...) querían la famosa Triple A (Albelda, Aimar y Ayalar) a lo que el vicepresidente deportivo de entonces se opuso radicalmente. Laporta, ante el temor que sólo ser proclamado presidente le dimitiera su vicepresidente deportivo por disconformidad con la política de fichajes y denunciara ingerencias externas en los fichajes, cedió. Y así llegaron Ronaldinho, Deco, Márquez, Edmilson, Belletti, un lateral mejor que sus sucesores y autor del gol que significó la Copa de Europa. También se incorporaron el meta Rustu y el delantero Quaresma, un excelente delantero al que Rijkaard se empeñó en ponerlo al mismo nivel que Sergio Santamaría (la última temporada en el Sant Andreu, en Tercera División).

El vicepresidente deportivo de entonces no trajo a Mario (deseo de Eusebio) y tuvo que elegir entre Valdés y Reina. Uno de los dos tenía que salir porque eran incompatibles por edad, por carácter y por otras incompatibilidades.

En la cartera de fichajes del vicepresidente tan odiado por el "laportismo" en el número tres estaba Kaká. El uno era Ronaldinho, el dos Deco y el tres Kaká, pero la débil tesorería de entonces impidió su incorporación.

Ante una política de fichajes tan exitosa y determinante, los celos, las envidias y otras causas, generaron una batalla cruel contra Ronaldinho. No hay que olvidar que Johan Cruyff en sus artículos semanales jamás reconoció las virtudes del brasileño y censuró duramente la política de fichajes brasileños. Su inseparable Patsy señalaba más los defectos que las virtudes de la nueva estrella y aún no había transcurrido año y medio que ya recomendaba su traspaso para ingresar dinero y fichar otros jugadores. Naturalmente, otros jugadores que fueran de su agrado y del entorno por él representado.

Han aguardado a unas horas bajas del brasileño para hacerle la vida imposible, para tirar a matar. Eso sí, Laporta, Soriano, Ingla y Txiki siguen sin dar nunca la cara. Para eso ya tienen a cocineros del "Drolma" (si quiere comer bien no vaya al Majestic) dispuestos a hacerles el caldo gordo a los dirigentes atacando todo lo que huele a Ronaldinho.

Es una vergüenza, una auténtica vergüenza, todo el proceso condenatorio que se está viviendo en torno al mayor ídolo que ha tenido el Barça desde la marcha de Kubala, el hombre que hizo el Camp Nou.

Los grandes ídolos del barcelonismo han sido Samitier, Kubala y llevaba camino de serlo Ronaldinho. Cruyff fue flor de un día, exprimió las arcas del club y se cargó un equipazo influyendo ante Michels y Montal para eliminar a Sotil y fichar a Neeskens. Y tras Sotil, Juan Carlos y Marcial, cargándose el mejor equipo azulgrana desde el de "les 5 Copes" (el de Kubala). Cruyff se cargó aquel equipo como años más tarde también lo hiciera con el Dream Team para colocar en la titularidad a su hijo Jordi e incluso a su yerno Angoy.

Ronaldinho, que podía ser santo y seña del barcelonismo a lo largo de varias generaciones, está siendo destruido. Y con una doble moral por parte de la directiva. Diciendo una cosa y actuando de otra manera. Han contribuído a lograr una atmósfera anti para que la afición se canse y se enfurezca con el jugador pidiendo su marcha.

Ronaldinho nunca ha dicho que quería irse. Todo lo contrario. Vive y es feliz en Barcelona y en Cataluña, pero está pagando el pecado de haber llegado en contra de la opinión de los hoy gobernantes dominantes.

Pero Roma no paga traidores y algún día les pasaran factura de esa doble moral. Y ojalá, la próxima directiva que llegue, levanten las alfombras actuales. Pueden dejar pequeño a Gaspart.

Periodistas deportivas.

La mujer cada vez está más interesada por el deporte en general y por el fútbol en particular. Hablan, discuten y polemizan. Atrás quedan aquellos años en que no se veía bien (más bien mal) a la mujer en los estadios y sobre todo a la mujer-periodista-deportiva. Si la memoria no me falla, la primera reportera deportiva fue una gran intelectual: Anna María Martínez Sagi, que fue además la primera directiva del fútbol español (en el FC Barcelona). Anna María, hija de directivo, hermana de futbolista (Martínez Sagi) y prima de futbolista (Sagi Barba), empezó como deportista, practicando y destacando en varios deportes. Más tarde, ejerció de cronista deportiva, para ser más tarde periodista cultural, cronista política, poeta, republicana y feminista cuando el feminismo no existía. Fue una gran agitadora intelectual.

Después de Anna Maria Martínez Sagi tuvieron que transcurrir muchos años para que la mujer estuviera presente en el periodismo deportivo. Hubo, sí, excepciones.

Las profesionales que "rompieron" en el periodismo deportivo fueron Mari Carmen Izquierdo y Mercedes Milá. Fueron pioneras en televisión. Mari Carmen Izquierdo se dedicó especialmente al fútbol y en los telediarios su presencia era todo un acontecimiento. Mercedes Milá, la otra pionera audiovisual, rompió moldes en los deportes en general, especialmente en el motor, donde sobresalió por sus reportajes y entrevistas a Angel Nieto y Niki Lauda. Aunque su debú fue también con el fútbol. Fue la primera mujer que entrevistó en directo a Johan Cruyff, que fue además su debú televisivo. En el programa "Polideportivo", plataforma de las primeras mujeres periodistas televisivas: Teresa Aranda, que se pasó después al reportaje político, y Olga Viza, una gran periodista deportiva, la "cara" de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Entre ese grupo de pioneras televisivas también están Maria Escario (hoy sigue siendo la "imagen del deporte" en TVE) y Elena Sánchez.

Paralelamente a estas mujeres que llamaron la atención por su dedicación al deporte, otras también se dejaron sentir. Nuria Pastor escribió de golf cuando casi ni los hombres escribían de este deporte.

Isabel Bosch fue la primera voz femenina en aparecer en "las noches de García" desde Barcelona junto a Joaquim María Puyal. Hoy está en TV3 junto a Inma Pedemonte, otra de las "heroicas" periodistas deportivas todavía en candelero en el canal autonómico catalán.

Siempre he seguido el papel de la mujer en el deporte. He leído con gran interés las crónicas periodísticas de Angels Piñol en "El País", al igual que de Ketty Calatayud en "La Vanguardia" (que ahora no escribe en deportes). Y he seguido, y sigo, la profesionalidad de Ruth Vilar y Rosa Gordillo en Catalunya Rádio, así como de Laura Martinez en la Ser o Mónica Palenzuela en el Força Barça de Arús.

Y Pilar Calvo, que de unos años aquí, me ha parecido siempre una de las mejores, tanto en radio como en televisión, y que no está suficientemente explotada.

Como me atrae también el conocimiento, el temperamento, la garra de Cristina Cubero, una reportera de raza tanto en "El Mundo Deportivo" como en el Força Barça y antes en El Rondo. Además, la mejor informada sobre futbolistas brasileños, argentinos e italianos. Lo que hace, se lo curra.

Me gustaba también el descaro de Lourdes García Campos en "El Rondo", un vacío que se sigue sintiendo en la programación de TVE.

He seguido también con interés los pasos de Cristina Villanueva desde sus inicios -creo- en Teledeporte, antes de su salto a La 2 y ahora en La Sexta, como sigo actualmente los primeros compases de Susana Guasch en las retransmisiones de la Sexta. Me gusta -no La Sexta sino ella-.

A la que no sigo, ni pienso perder el tiempo es a una tal Mireia Canalda, cuya trayectoria profesional no se fundamenta en el interés y en el trabajo periodístico, sino en razones extradeportivas, según propia confesión. Se ha dado a conocer por ser ex-de-Ronaldo, y ahora "amiga de Etoo", según comentó una noche en "¿Dónde estás corazón?"

Querer abrirse paso y camino en el periodismo deportivo sólo por ser amiga de futbolistas no es razón suficiente para tener una plataforma. Y menos en una televisión pública (TV3), que pagamos todos los contribuyentes, y que le brinda esa oportunidad negada a otras profesionales que manifiestan su talento y su profesionalidad pero que no se dedican únicamente a ser amiga de.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Marc Ingla, un pulpo en un garaje.

Del nuevo vicepresidente deportivo del FC Barcelona, tenía las peores referencias: un ambicioso. Capaz de pisotear a quien sea para alcanzar sus objetivos. Al Barça llegó de la mano del ex directivo Bartomeu y a él fue a quien primero traicionó. Se unió a Laporta y dió la espalda al entonces responsable de las secciones del club. Suficiente.

Después, en su parcela, el marketing, nada de nada. Mucho humo y poco fuego. Junto a su -de momento- inseparable Soriano, autor del "gran negocio" de la venta de la camiseta azulgrana a la China. Puro cuento chino.

Su gestión al frente del marketing ha sido una nube de promesas y una lluvia de desilusiones.

Ahora, le han encomendado la parcela deportiva y ya ha hecho sus primeras declaraciones. Más decepcionantes, imposible. Le escuché en RAC y en Catalunya Ràdio y no sé donde dejó de manifiesto su mayor incompetencia. Dijo, entre otras perlas, que los jugadores le conocen "porque el último día que los vió les dió un Audi a cada uno". (sic) O que le gusta más un Camp Nou en silencio que uno que anime y grite en exceso...

Habló también de cuestiones técnicas. Dijo que los primeros empates del equipo no fueron por problemas de actitud de los jugadores - a los que calificó de "adorables"- sino porque las soluciones técnicas no fueron las mejores o no encontraron la fórmula de ganar los partidos. Toda una carga crítica contra Rijkaard.

Dijo que le había gustado el Betis de "Joaquin y Denilson" (sic).

Puntuó a Laporta con un "diez" (más pelota, imposible); a Txiki Begiristain con un "notable alto"; a Rijkaard con sólo un "notable"....y a su ex compañero de junta Sandro Rosell con un "aprobado". Junto a Bartomeu, Rosell fue quien proporcionó su ingreso a la directiva, y si a su antecesor en el cargo después de fichar a Ronaldinho, Deco, Márquez....lo califica con un "aprobado", apaga y vamonos. Muy alto se ha puesto el listón.

Deprimente.

No quiero añadir más "perlas". Son suficientes para dejar de manifiesto su falta de ética para ocupar el puesto con el que ha sido obsequiado. Un trepa sin escrúpulos. Un pelota del presidente y un desagrecido con quien le abrió las puertas de la directiva.

Veremos si él es capaz no sólo de igualar o superar al anterior vicepresidente deportivo sino tan sólo de llegarle a la suela de sus zapatos.

Tipos como Ingla (pelota, desagradecido y desmemoriado) desmerecen a la directiva del Fútbol Club Barcelona. Pero es lo que quiere Laporta. De tal árbol, tal astilla.

martes, 4 de diciembre de 2007

Thierry Henry, el nuevo "saldo" del Arsenal.

Thierry Henry, cuando tuvo que fichar, no fichó. El Arsenal no estaba por la labor y el delantero, dicho sea de paso, tampoco. Después de la final de París dijo que no podía dejar a su club en ese instante y además censuró y criticó a varios jugadores barcelonistas.

Pero del dicho al hecho transcurrió un año. Henry había tenido una pésima temporada, jugando sólo diecisiete partidos de los ochenta que disputó su club. No por falta de calidad sino porque las molestias en la zona lumbar iban en aumento, y su velocidad -su principal virtud como fubtolista- iba decreciando. Thierry ya no era/es el que era. Seguía/sigue siendo un buen jugador pero en la curva descendente.

Todos los obstáculos que años antes puso Arséne Wenger a su traspaso se convirtieron en facilidades. Wenger ya no pensaba en Henry como líder del conjunto. Su nuevo líder era/es, paradójicamente, un catalán del Barça: Cesc Fábregas.

El Barça, que dejó escapar increíblemente a Cesc, se empeñó en traer a Henry. Lo necesitaba. No para el campo. Como paraguas de la pésima temporada anterior. Y el mismo día que concluía el campeonato, que el Madrid se proclamaba campeón de Liga y de baloncesto, Laporta fichaba al delantero francés como tapadera de los éxitos del rival y de los errores propios. La gente ya tenía en quien entusiasmarse. Se vendió como el más fantástico de los fantásticos. El delantero que con el respaldo de la directiva y de Txiqui Begiristin iba a eclipsar además a Ronaldinho, Deco y Eto'o. Incluso Laporta felicitó públicamente a Soriano por su magnífica negociación. Magnífica, ¿para quién?. Evidentemente para el Arsenal.

Henry llegaba con más de treinta años, lesionado, divorciado aquelos días, y un coste total de 50 millones de euros sumando el traspaso y la ficha del jugador. Y todos contentos. El Arsenal, naturalmente, más contento. Por segunda vez en la historia, en escasos años, hacía el gran negocio con el Barça. Primero, con Gaspart en la presidencia, que pagó el oro y el moro por Overmars y Petit, en una caótica operación en la que unicamente ganaron el Arsenal, los jugadores y -supongo- los interesados en la operación.

Mientras, entre Overmars, Petit y Henry, Arséne Wenger y el Arsenal se llevaron a Cesc Fábregas por tan sólo un cambio de residencia y un millón de euros en concepto de formación.

El negocio, más redondo, imposible.

Hoy, sin embargo, hay que seguir aplaudiendo el traspaso y tener paciencia, como acaba de manifestar Laporta que, además, ha agradecido al jugador su comportamiento por jugar con el dolor que arrastra. !Sólo faltaría que con lo que ha costado y lo que cobra su comportamiento fuera reprimible!.

Horas antes que Laporta, Johan Cruyff ya había dejado escrito en El Periódico su apoyo al delantero francés. Y también su aplauso. "Aplaudo a este futbolista en la actividad y en la inactividad. En la actividad por su mentalidad de ayudar hasta ahora al equipo jugando con dolor. Y en la inactividad, por haber aguantado y parado pensando de nuevo en el equipo. Se para justo cuando sabe que va a volver Etoo. Tal y como yo lo veo -sentenciaba Cruyff-, es como si le diese el relevo. Sin casualidades. Le criticaban y estaba dando más de lo que podía. Otro se habría bajado del barco mucho antes".

¿Sin cobrar....?

De esto no habla Cruyff, el entrenador que se especializó en avalar jugadores desahuciados que cobraron sus buenos millones para tampoco jugar. ¿O acaso alguien ha olvidado los fichajes-de-cristal de Gica Hagi y Robert Prosinecki, después de fracasar en el Madrid y rotos por todas las partes....?

Ya sé que en el Real Madrid pasa lo mismo y otro día hablaremos del Madrid, de Calderón y de Mijatovic. Pero hoy, toca Barça. Y es que nos la han vuelto a meter, bien metida.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Ronaldinho y Messi.

¿Quién criticaba a Messi? ¿Quién comenzaba a decir ya que es demasiado individualista? ¿Quién decía que su amistad con Ronaldinho le estaba perjudicando...? ¿Quién...? ¿Quién...?

A Messi se le comenzaba ya a censurar. Todos los elogios eran -casi aún son- para Iniesta y Bojan, y la búrbuja catalanoargentina parecía declinar. "Dime con quién andas y te diré quien eres", le comenzaban a advertir.

Después del partido ante el Espanyol, en que volvió loco a su compatriota Clemente (estará meses soñando con él, como le sucedió años atrás a Olivella con Gento) estos días ya nadie señalará con el dedo acusador al pequeño pero gigante extremo blaugrana. Y supongo, supongo, que comenzará a devolvérsele ese protagonismo hurtado en favor de otros jugadores, buenos ellos, pero que no son ni mucho menos que Messi.

Ahora, para felicidad de Messi y de los buenos amantes del fútbol, sólo falta que dejen de humillar a Ronaldinho en el banquillo de los acusados. Es lastimoso que se haya llegado a ese extremo. Ronaldinho cojo, es mejor que todos. Ante el Español, en los pocos minutos que le sacaron de la humillación, demostró que con partidos y confianza volverá a ser el Ronaldinho que ha maravillado a todos.

Algunos ignorantes del papel y de las ondas sólo han querido subrayar que cuando el brasileño se incorporó al titular el equipo que ganaba acabó perdiendo. Hay que decir a esos manipuladores de la opinión pública que con Ronnie en el campo volvió a revivir el equipo y Messi que estaban ahogados y perdidos ante un Español que de ser goleado pudo acabar venciendo.

Ronaldinho, andando, lanzó una falta que no fue gol por la mano milagrosa de Kameni; cabeceó un balón que no fue gol por la estirada milagrosa del camerunés. Y junto a Messi realizaron las dos mejores jugadas de la noche, salvo la del primer gol azulgrana.

Además, Ronaldinho comenzó a volver a sonreir. Y su compañero y amigo, Messi, todavía más.

Querer seguir humillando al brasileño con el banquillo que no se ha hecho para su figura (y recordemos que sólo tiene 27 años) y querer cuestionar a la primera de cambio al argentino, nos parece injusto, penoso y vergonzoso.

Sólo nos parece explicable si algunos juntaletras y juntapalabras (estómagos agradecidos por un plato de judías ) siguen consignas de celosos directivos todavía sin digerir que ni Ronaldinho ni Messi hayan sido avalados por ellos.

Si quieren hablar y cuestionar a jugadores, ahí tienen el caso Henry, el fichaje-estrella para tapar el fracaso de la campaña anterior. Pero no se preocupen, no, que seguirán dale que dale humillando a Ronnie y esperando que Messi vuelva a tener un partido tonto, para volver a asociarles con el mal.

Y es que Ronaldinho, en las horas bajas, y Messi en las horas normales, continúan siendo, además de los mejores, amigos dentro y fuera del campo y queriendo jugar el uno junto al otro, lo que no digieren algunos envidiosos e, incluso, algunos interesados, que también los hay.