sábado, 14 de junio de 2008

Sandro Rosell, el líder.

Ramón Crespo es un barcelonista histórico. A las nuevas generaciones quizá poco les dice su nombre. Pero Ramón Crespo ha escrito/dibujado/caricaturizado muchos años de la historia del Futbol Club Barcelona. Ahora, en su retiro espiritual de Menorca, se dedica a pintar. Su gran vocación/su gran pasión desde hace muchos años. Antes, su vida agitada y universal, le impedía crear el arte que ha compuesto con el pincel entre los dedos.

Crespo conoce (ha conocido) el Barça como pocos. Su barcelonismo es de cuna y después de vocación. Durante años vivió apasionadamente el Barça desde la revista "Barça", aquella magnífica revista inspirada/creada/fundada por Josep María Barnils, un barcelonista excepcional que encontró la muerte trágicamente cuando el coche que viajaba junto a sus padres y secretaria cayó en un pantano catalán y todos perecieron, menos la secretaria. Fue un duro golpe para el barcelonismo y especialmente para Carles Barnils que de golpe se quedaba sin sus padres y su hermano.

El relevo barcelonista lo recogió Carles Barnils hasta que en una de tantas luchas internas del club, decidió escindirse y fundar otra revista, "R.B", que era tan barcelonista como la otra pero desde el club le pusieron la etiqueta de "oposicionista" para que no la leyeran los culés. Pero los culés cultos, intelectualizados, con espíritu crítico, y que se sentaban cerca del palco, iban los domingos al Camp Nou con la revista opositora bajo el brazo. Para que los que mandaban vieran que algunos miles no estaban de acuerdo.

En esos años de ya divisionismo barcelonista (algo consustancial con el club desde que Gamper lo fundara), Ramón Crespo, de quien les hablaba, me comentaba un día que "el Barça sin batallas familiares no era el Barça". Y me añadía: "Sólo el día que el Barça tenga un presidente líder, un auténtico líder espontáneo, no de piedra y cartón, el Barça dará un salto tan grande que barrera a todos los demás. Porque un club que ha sido capaz de crecer lo que ha crecido, con riñas familiares y presidentes-de-papel, es inimaginable donde puede llegar".

Ramón Crespo era ya entonces uno de los pocos barcelonistas con visión universal. Su visión era tan grande, tan rica, tan profunda, que abandonó todo (menos el barcelonismo) para dedicarse a impulsar carreras artísticas hasta convertirlos en estrellas mundiales. Desde la multinacional discográfica de la CBS (entonces la de mayor poderío) cuidó/mimó/trabajó/potenció a cantantes que han sido (son) estrellas mundiales en los cinco continentes. La lista sería interminable de nombres extranjeros. De españoles, ahí están las trayectorias de Julio Iglesias, Plácido Domingo, Mocedades, Mecano, Miguel Bosé....por citar algunos ejemplos en los que el sello-Crespo ha estado presente. Su gran ilusión habría sido incorporar a Joan Manuel Serrat, por admiración primero y por coincidencia blaugrana después. O al revés. No importa.

Un día, comiendo en "El mató de Pedralbes", le pregunté a Ramón Crespo si era complicado fabricar un líder, de lo que fuera. Él había estado en la cocina de muchísimos líderes. Su respuesta fue rotunda: "Un líder de papel, no". Y me añadió: "Pero un líder/líder es imposible de fabricar. Se le ayuda, pero no se le hace. El líder nace" y me explicaba que todos los líderes de laboratorio tenían una corta vida; "En la canción, en el deporte, en la política, en el empresariado..."

En esa comida, amena, alegre, enriquecedora como siempre, me volvió a recordar la ausencia de un gran líder en la directiva del Barça. "Parece mentira que un club que ha generado tantos socios y simpatizantes con madera de líderes universales, no haya encontrado todavía ese verdadero líder que lo dirija". Y hablamos, naturalmente, de grandes líderes barcelonistas, como Pau Casals, Joan Miró, Alberto Closas, Joan Manuel Serrat, Oriol Regás, Antoni Tapies, Modest Cuixart....gentes todas ellas barcelonistas que el pueblo los sigue, cada uno en su campo, como auténticos líderes, sin necesidad ninguno de ello de someterse a las reglas del laboratorio. "Son líderes porque lo son por sí mismos...".

Esa noche, hablando casí más del Barça que de la canción, acompañé a Crespo a un invento televisivo suyo: unir por vez primera -y única- al grupo vasco Mocedades con el extraordinario tenor Plácido Domingo (un madridista que durante sus años de estancia en Barcelona era un habitual en el Camp Nou) para interpretar a dúo una canción que alcanzaría fama mundial: "Maitechu mía". Crespo me dijo: ahora veras, in situ, cómo es un líder. Plácido llegó de Londres al plató de Esplugues de Llobregat sin tiempo de prepararse la canción que iba a interpretar en directo por televisión ante unos quince millones de espectadores que era la audiencia de aquel programa en que intervenían. Plácido se repasó dos veces la letra con Amaya y Mocedades, y a la hora y media actuaban en directo ante las cámaras. Parecían que habían ensayado toda la vida. La actuación fue un ímpacto y el éxito de ventas un bombazo. "Esto es un líder".

Explico todo ésto porque ahora que el Barça tiene una moción de censura por en medio, se habla ya de dos futuros contrincantes: Sandro Rosell y Ferrán Soriano. De Laporta ya apenas se habla. Su tiempo de caducidad está señalado en unos mínimos y en unos máximos. Pero ya es más ayer, que hoy o mañana. Y es que Laporta no ha sido un líder de base, ni con base. Ha sido un vendedor de humo, que nada tiene que ver con los liderazgos. Facilidad de palabra hueca, pero nada más. Todo el rosario de torpezas cometidas es la demostración más clara y palpable de lo que no es un líder.

Ahora, los medios de comunicación intentar centralizar la futura batalla electoral entre otros dos líderes: Soriano y Rosell. Pues bien: no hay confrontación real/auténtica/verdadera. Uno, Soriano, pertenece a ese tipo de personas que pretenden pasar por un laboratorio (al precio que sea) para convertirse en un llamado líder. Pero él, de por sí, no sólo no es un líder. Es la antítesis del líder: frío/distante/fingido/forzado/irreal...Como me dijo un buen amigo mío, experto en comunicación audiovisual, tras verle "actuar" en TV3: "Es el perfecto jefe de planta de El Corte Inglés de Diagonal".

Aquí, quierase o no, se presente o no, el único líder/líder que tiene el barcelonismo a los ojos humanos es Sandro Rosell. ¿Por qué?. Porque Rosell ha nacido líder. Es líder. No necesita de toda una maquinaria a su servicio (como Soriano) para llegar a las gentes, para llegar al barcelonismo. Yes más: Rosell es el único de lo que hay en el mercado azulgrana a la vista, capaz de hacer del Barça un club más grande todavía. Y universalizarlo de verdad. Soriano tiene la vista corta. Mira en pequeño, aunque intente hablar en mayúsculas. Rosell tiene la vista larga. Mira -y vive- en globalidad. Su sueño -dicen- es hacer del Barça lo que es inimaginable pensar, porque su cerebro, su talento, va mucho más allá que los demás.

Soriano, como Laporta, viven un síndrome: el liderazgo de Sandro Rosell. Saben que su sola presencia les es desestabilizadora. Rosell no necesita ni fermines ni espadalares. Los otros dos, sí. Sandro, por libre, tiene más fuerza magnética que todo el laportismo y sorianismo de laboratorio. Es la diferencia entre quién es líder de verdad (Rosell) y quienes lo han soñado pero no han nacido para serlo (Laporta y Soriano).

jueves, 12 de junio de 2008

Soriano, el "gaspart" de Laporta.

Ferrán Soriano está en campaña. Mejor dicho: en doblecampaña. Una, la que menos le importa, en favor del club para decir que hay que votar en la moción de censura a favor de Laporta. La segunda (campaña), la que más le importa, en beneficio propio. Como futuro candidato (delfín) en las próximas elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Falta saber cuándo serán. Si próximamente (en caso de perder la moción de censura), a medio plazo (tras ganarse la moción pero renacer las pañoladas en el Camp Nou) o cuando tocan, dentro de dos años. En opinión del hombre-delfín de JL, lo ideal sería que fueran dentro de dos años. Que los candidatos esperen dos años. "Es mejor que esperen". Traducido: que Sandro Rosell (sin citarlo) se espere dos años. Que les dejen dos años más para hacer y, sobre todo, para deshacer

Es indudable que Soriano está en campaña/campañísima. Hace diez días, en La Vanguardia. Hoy, en "El Club" de TV3. Ya dije cuando fue entrevistado por Dagoberto Escorcia (página y media) era un palo, todo un palo, leerse la entrevista por bien escrita/arreglada/maquillada por el autor (Dagoberto Escorcia). Pero le eché valor y me la leí. No por Soriano, que ya sé lo que me podía vender. La leí por Escorcia, al que leo siempre que escribe.

Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, hoy he vuelto a tropezar para tragarme este nuevo palo: Soriano en su doble campaña. La de vender presidente (JL) y venderse así mismo, para superar la moción de censura que les aguarda.

Soriano ha llegado con aire sonriente. En plan americano. No sé si entraba ya en el plató con el sello de Xavier Roig, el periodista reconvertido en los últimos años en jefe de marketing electoral y del que se dice que lo ha fichado Soriano pensando en su futuro personal. Pero después de ver/escuchar al candidato-delfín, o Xavier Roig no ha fichado todavía, o no ha intervenido todavía. Porque tras escuchar las primeras (primerísimas) palabras del vice, es para cesar al asesor que le haya asesorado o para autocesarse en caso de no tenerlo. Sólo sentarse, Albert Om le ha preguntado si seguía la Eurocopa. Respuesta rotunda: no. Y ha argumentado su respuesta diciendo que no ve ningún partido porque tiene mucho trabajo en el Barça.

Como TV3 no es la TF1, ni Albert Om pretende ser un héroe de la televisión y sí en cambio le gustaría (supongo) ser como Patrick PoivreArvor, el mito de la televisión francesa, treinta años liderando la audiencia hasta que Sarkozy le ha puesto la zancadilla para que le sustituya Laurence Ferrari, veinte años más joven que Patrick y dicen ex amante de Sarkozy, pues bien, como Albert Om pretende vivir y sobrevivir en la tele de la Rosa Cullell no ha querido poner en un aprieto/compromiso a Soriano preguntándole que si no tiene tiempo de ver la Eurocopa por el mucho trabajo que tiene, "¿Y qué coño hace usted aquí, en el plató, a las cinco de la tarde con el trabajo que tiene?". Pero como Om, además de independentista, no es mal tío, no ha querido convertirse en el primer mártir de Rosa Cullell, máxime si tenemos en cuenta que los laportistas acaban de fichar a Luis Enrique (primo de la Cullell por parte de mujer) y a Pep Guardiola, el niño de los ojos de Zapatero.

Con éstos precedentes amiguistas-familiares cualquiera dejaba en ridículo a Soriano. Y como no ha habido ese acto de heroismo por parte del presentador, la entrevista ha sido una-más-de-Soriano. Diciendo que todo lo hacen muy bien y él particularmente mucho mejor. A pesar de que hacía un esfuerzo por sonreir, por caer bien, por ser más simpático, no ha podido reprimirse más en su teatralidad y ha terminado soltando su golpe de vanidad: "Cada vez que voy a Inglaterra y me pregunta como un club asociativo como el Barcelona puede competir con clubs como el Chelsea, el Manchester United, el Liverpool...."

Y se ha quedado tan ancho, tan tranquilo. Es decir: antes de llegar Soriano, el Barça no existía. No competía internacionalmente. No era nadie. Otro, que el Barça es algo a partir de su llegada.

No nos ha aclarado si Ronaldinho, Eto`o, Deco, seguirán o no en el Barça, después de que Om, como quien no dice nada, le dijera que todo lo que han fichado hasta hoy y nada, es casi lo mismo.

Soriano, una vez puesto en Soriano/Soriano se ha autoproclamado como un buen vicepresidente económico y ha terminado diciendo que en el año 2003 necesitaban un fichaje que iluminara a la afición (Ronaldinho), pero que actualmente "no hace falta nadie que nos ilumine".

Y ante un iluminado como el vice-delfín, Albert Om, en un ataque de arrebato, de valentía, de heroismo, olvidándose de la Cullell, y como si fuera un Trallero cualquiera, le ha preguntado en la despedida qué pensaba que dijeran de él que es "el Gaspart de Laporta". Soriano, sonriendo más que nunca, lo ha desmentido. Pero ahí queda.

Evidentemente, Xavier Roig, aún no está con Soriano.

lunes, 9 de junio de 2008

El enemigo en casa.

No quería escribir una sóla línea sobre Joan Laporta. Me aburre/cansa/repele. No quiero, además, que algunos interpreten que vivo obsesionado con su figura. Pues no. Ya sé que es imposible no creerlo por la cantidad de líneas que le he dedicado en mi blog. Pero es que a mí, JL me importa un cuerno. Pero el presidente del FC Barcelona no. Y como el máximo responsable de todos los socios barcelonistas está por encima/muy por encima de este mal sueño que nos ha tocado (nos toca) vivir, de ahí mi insistencia. Y no pararé hasta verle salir por la puerta más pequeña del club.

Hace años, la división del barcelonismo estaba en las gradas. Para unos Samitier era intocable y otros no le perdonaron nunca que fichara por el Real Madrid. No una vez, dos. Una como jugador y la otra como secretario técnico. Ésta división tardó en cicatrizar hasta que un día pidió perdón y de nuevo en el Barça se convirtió en el mejor secretario técnico que nunca ha tenido el club. Kubala, Di Stéfano, Eulogio Martínez, Evaristo....fueron algunos productos de su talento.

Después de Samitier, la división en las gradas más sonada fue la de "kubalistas" y "herreristas-suaristas". Sin comerlo ni beberlo, Laszy Kubala y Luisito Suárez (maestro y discípulo que congeniaban dentro y fuera del campo) por decisión de Helenio Herrera provocó una quiebra en las gradas. Todo, porque el polémico técnico comenzó a sentar en el banquillo al gran ídolo, generalmente en campo contrario y casi siempre por Ribelles, un pequeño medio volante leridano que hacía más kilómetros que todo el equipo entero. Y como se adueñó del liderazgo en perjuicio del hasta entonces gran ídolo, se forjó la división.

Aquella división terminó con la salida de HH y tras la final europea de Berna ante el Benfica, con Suárez traspasado al Inter (25 millones de pesetas, cifra récord) y Kubala retirado para dirigir la Escuela del fútbol base azulgrana. Más tarde, Enric Llaudet lo nombró entrenador del primer equipo, con algunos ex compañeros en la plantilla. Faltó paciencia y cesó Kubala que poco después, provocó un schok en el barcelonismo al fichar como jugador y entrenador del Espanyol en una apuesta mediática de Vilá Reyes. Aquella decisión, las gradas barcelonistas tardaron en perdonarle, a pesar que casi unánimente Kubala ha sido la mayor gloria del Barça, tanto por lo que representó su fichaje, por los éxitos, por su calidad como persona y compañero, y por su excepcional calidad técnica. Driblando era único. Lanzando faltas era incomparable. Ejecutando penaltis era infalibre. Y encima tenía una visión de la jugada como pocos. Hizo internacionales a jugadores com0 Moreno y Manchón que siendo buenos, probablemente sin el hungaro no habrían llegado al estrellato.

Éstas son algunas de las divisiones en los graderios. Han habido más, como cuando el inglés Vic Buckingham concedió la titularidad a Narcís Martí Filosía, un futbolista excepcional, un fuera de serie. Pero cuando veía que a un balón no llegaba, dosificaba el esfuerzo y ya no íba en su inútil busca. Ésto no se lo perdonaban las gradas que veían como -por ejemplo- un compañero suyo, José Antonio Zaldúa (un sacrificado ariete navarro) no daba balón por perdido y corría al límite para su recuperación llegara o no.

Una gran parte de las gradas la cogió con Bukingham y la joven promesa (hoy, anticuario en Palafrugell como su padre y en su tierra). En cuanto se anunciaba su nombre por los altavoces del Camp Nou, los pitidos son ensordecedores. Él, Martí Filosía, inmutable, como si no fuera con él. Ha sido un año completo aunque fuera (que lo fue) el mejor sobre el terreno de juego.

Las divisiones, pues, casi siempre se han centrado en el campo o en el banquillo. A los palcos sólo alcanzaban los pañuelos cuando el equipo no funcionaba. Pero entre los directivos, los aspirantes a directivos y presidentes hubo siempre un saber estar, unos ciertos modales.

El primer aspirante a presidente que provocó una gran división en la entidad fue Pedro Baret. Primero dividió las gradas y después la directiva de Narcís de Carreras de la que formaba parte. Baret, aliado con los "morenos" (los aficionados más radicales) hizo mucho daño al barcelonismo y acabó haciéndoselo así mismo. Quiso ser presidente del FC Barcelona para ser después Alcalde de Barcelona. Pero ni lo uno ni lo otro. Acabó en la Modelo por un gran escándalo financiero.

Años después, hubo una fuerte división en los graderios entre cruyffistas y nuñistas, como consecuencia de las insaciables exigencias del holandés que pensaba que el club era suyo y podía hacer y deshacer a su antojo. Como Núñez tenía una fuerte personalidad, no era un pelele y defendía el dinero de los socios como si fueran propios, chocaron constantemente.

La salida traumática de Cruyff, provocó al poco tiempo la aparición de un personaje con una ambición ilimitada. Joan Laporta. Él, fue el gran promotor del nuevo divisionismo del barcelonismo. Fue el impulsor de la primera moción de censura en la historia del club y aunque la perdió no cesó en su empeño de crear una oposición implacable al presidente Núñez hasta provocar su cese, cansado y agotado de la presión sin cuartel a cargo de Laporta/Cruyff.

Ahora, estamos ante un nuevo voto de censura, esta vez instigado por el socio Oriol Giralt y con el respaldo de 9.145 firmas validades. Todo un récord. Todo un acontecimiento.

Laporta no ha digerido bien (ni medio bien) está moción y se ha lanzado ya, no a la defensa de su posición ante la censura, sino como si estuviera en plena campaña electoral. Ha iniciado ya sus ataques personales y ha comenzado a movilizar a sus hombres. Ya han saltado a la arena Godall, Soriano y Murtra, ninguno con argumentos sostenibles. Pero el peor, de nuevo, ha sido (es) Laporta que no soporta que nadie pueda tosérle y se dedique a ver fantasmas dónde no los hay.

No quería hablar de JL, pero su estilo chulesco/chabacano, me impide la neutralidad. Laporta es un mal del Barça y en el Barça. A JL, en contra de lo que dicen algunos de sus defensores (Murtra, el penúltimo) no es porque se hayan dejado escapar las dos últimas ligas. Por eso no se está juzgando al todavía presidente. Se le juzga por sus comportamientos personales a lo largo de cinco años. Por la desgobernabilidad que vive el club desde hace dos años. Por sus caprichos personales. Y, sobre todo, por haber dividido de nuevo el barcelonismo. No tuvo suficiente con dividir el club en la época de Núñez que ahora, desde la presidencia, ha seguido provocando la división en el club. Primero, en su propia junta directiva ganadora, que provocó la salida de una serie de directivos no dispuestos a comulgar con ruedas de molino. Y ahora, de nuevo, con la presencia de este voto de censura que no ha digerido (diga lo que diga) y que en sus últimas palabras pronunciadas se denota un nuevo intento de dividir al club con su desafortunado estilo y su revanchismo.

Durante la mayor parte de la centenaria vida del club, el rival, el adversario, el enemigo, ha sido el Real Madrid, hasta la aparición pública de JL que ha cambiado de enemigo. Hoy, para él, el enemigo está en casa. Los enemigos son todos aquellos barcelonistas que no comportan ni su estilo, ni su proceder. Para JL, pues, los enemigos son los socios barcelonistas que discrepan, que firman mociones con el próposito que prosperen y aquellos posibles futuros candidatos que un día puedan aparecer. Antes de pronunciarse, ya les intimida, ya les amenaza, con el peor de los estilos.

Ya escribí un día que sacar a JL de la presidencia del FC Barcelona no sería nada fácil. Vive enrocado, bunkerizado en su mundo. Por algo será. Cuando tantas ganas de quedarse demuestra y tan empeñado está en dejar el futuro del club "atado y bien atado", algo huele mal. O, como mínimo, no huele bien.

Hoy, el enemigo del Barça, no está fuera. Está en casa. En su propia presidencia.

jueves, 5 de junio de 2008

Derribos Espadaler.

No hay quien me cambie. Soy masoquista. Un día me dije: si lees La Vanguardia, olvídate de los Espadaler y los Puig. Es perder el tiempo. No aportan nada. Tan sólo vilis, mala uva, peloteo. Compiten entre los dos por hacer méritos ante Laporta. Ante nadie más. Llevan cinco años peloteando al presidente más impresentable y arremetiendo contra todo y todos que no le dan rosco al presi. Ayer, volví a cometer el error de leer a Anton M. Espadaler en las páginas deportivas de La Vanguardia. Su artículo, de nuevo, era vomitivo. Como casi todos, por no decir todos, los que escribe en las páginas deportivas del diario más antiguo de Cataluña.

El artículo se titulaba "Sobre acosos y derribos", un vergonzoso ataque a uno de los probables candidatos a las próximas elecciones (Sandro Rosell) y paralelamente un no menos vergonzoso cobeo al presidente Laporta.

El artículo, si es que a esa basura puede considerarse artículo, es todo un ejemplo de la mala leche, el rencor, el odio, que destila este personajillo contra los directivos que en su día decidieron abandonar al presidente más orgulloso/vanidoso/rencoroso que ha tenido la historia del Barça en su más que centenaria vida.

Yo no entiendo cómo un diario de la seriedad y el prestigio de La Vanguardia puede conceder el privilegio de conceder de una tribuna semanal a un personaje que semana sí y semana también se dedica única y exclusivamente a ensuciar sus páginas con escritos tendenciosos, con el único fin de proteger a JL a base de falsedades y calumnias.

Este personajillo (Espadaler) que se considera poco menos que un reyezuelo de la cultureta catalana, pero que escribe/vive/y cobra en castellano, lleva cinco años arremetiendo con todo los que se mueve en otra órbita del rey de los bajapantalones (JL).

¿Cómo LV puede conceder tan alto privilegio a tan bajo personaje? Si analizamos todos los textos publicados veremos como nueve de cada diez son una reiteración de los mismos falsos y venenosos argumentos, que no son otros -además- que una copia de cuanto dice por todas las radios y televisiones que pasa diciendo siempre lo mismo.

Ex inexplicable que un diario como LV, continúe brindando tribunas fijas a pequeños galinsogas, como si con uno ya no hubiera tenido suficiente en su historia.

Lo que escribe (ensucia) Espadaler semanalmente en esa tribuna, es un atentado a la moralidad pública, un atentado a los lectores y suscriptores del primer diario de Cataluña.

Se puede ser amigo y cómplice de un presidente, allá cada uno con su conciencia, pero lo que no es de recibo es aprovecharse de una tribuna de un diario con tanto peso en la sociedad para que el firmante lo utilice en beneficio propio y de su protegido, utilizando sin razones, mentiras y engaños como los que expone constantemente este pequeño dictadorcete, nostálgico de un pasado que ya no regresaré.

Cada medio de comunicación es libre de elegir a sus colaboradores, pero los diarios importantes tienen unos códigos éticos, incluso el correspondiente Defensor del Lector, que en el caso de Espadaler, a la hora de escribir sobre el Barça tenga barra libre, es difícil de digerir e imposible de comprender.

¿Son acaso los textos de Espadaler (como los de Puig) insertos publicitarios de Laporta?. Si así es, deberían figurar un indicativo que avisara al lector que se tratan de publireportajes y aún así y todo serían discutibles su publicación. Por una cuestión de ética y moralidad. No todo es permisible en un periódico y mucho menos cuando se trata de un diario de la repercusión social de LV.

Si existe alguna afamada empresa de Derribos ésta lleva el nombre de Anton M. Espadaler que ha venido a sustituir a una que cuando yo era joven gozaba de gran popularidad: Derribos Balaguer, indiscutiblemente mucho más transparente que esta que firma actualmente desde hace años Espadaler.

martes, 3 de junio de 2008

Jordi Badía, al servicio de Laporta.

No conozco personalmente a Jordi Badía, el responsable/irresponsansable de Comunicación del Barça. Pero sé quién es. Me han hablado de él, los contra y los que teóricamente tendrían que estar a favor de él, por proximidad. No he encontrado aún a nadie que me hablara bien de él. Ésto no es lo más importante. En éste país, que hablen mal de alguien (sin estar presente) es lo normal. Cada tierra tiene sus costumbres y aquí, en una comida o en una cena, se disfruta más puteando al prójimo que la propia comida, por buena que sea, y si la comida es buena seguro que no la ha preparado Fermí Puig que sólo se esmera en la cocina cuando le visitan Laporta o Soriano, o sea, casi cada día.

Teóricamente, el comunicador del Barça es Jordi Badía, pero, por lo que se oye, se dice en voz baja y no se lee, ejerce más de propagandista (malo) e intoxicador que de comunicador.

He dicho que los periodistas nunca acostumbran a hablar bien de otro colega, máxime si éste tiene un cargo y además pagado a base de millones, como es el caso de Badía, el mayor inútil (dicen) de la comunicación catalana.

Si por una vez la prensa es justa/justa/justa es la unanimidad existente entre los periodistas a la hora de hablar/criticar al primer lame oficial del laportismo, es decir, a Jordi Badía, el hombre que nunca soñó con llegar tan alto y el Barcelona (sin desearlo)tan bajo.

No voy a hablar de los hombres que han estado al servicio de la comunicación/imagen del FC Barcelona porque para encontrar a uno bueno/bueno/bueno, hay que remontarse a muchos años. Maxenchs lo pudo ser, pero quiso ser más director general que periodista y todo lo bueno que prometía se quedó en eso, en promesa. Estaba más pendiente de sus propias relaciones públicas que de las del propio club. Maxenchs, además, no fue justo, más bien injustísimo, con un periodista, hijo de un gran periodista, al que debía -y podía- ayudar, y se hizo el sueco. Pero a pesar de todos los pecados inconfesables de RM, mejor, más eficiente que JB. La noche y el día. Que ya es decir.

Un día, hace muchos/muchos años, hablando con un gran periodista que murió a finales de la década de los ochenta, Jaume Miravitlles, al que todos los viejos periodistas conocían como "Met" Miravitlles, hablando del FC Barcelona me decía que era un milagro la grandeza del Barça teniendo en cuenta los malos relaciones públicas y periodistas que había tenido a lo largo de su historia. Hacía excepciones, claro, entre ellas, mi citó los nombres de los también desaparecidos Ibáñez Escofet y Juan José Castillo. "Y éstos han funcionado por dos razones primordiales. Primero porque son dos grandes periodistas. Segundo porque han actuado más asesorando desde fuera que desde dentro".

Jaume Miravitlles fue todo un personaje, injustamente olvidado con el paso del tiempo. Había nacido en Figueres, y era íntimo amigo de Salvador Dalí. Dos genios. Uno con los pinceles y el otro con la pluma y la imagen. "Met" fue Comisario de Propaganda de la Generalitat en la época de Companys. Se tuvo que exiliar. Después, al cabo de muchos años, regresó, y comenzó a escribir primero con seudónimo y después, cuando Fraga le autorizó, con su propia firma. Escribió magníficos artículos en "La Vanguardia", en "El Correo Catalán" y creo recordar también en Tele/express. A mí, me lo presentó Joan Gich Bech de Careda, gerente del Barça y uno de los barcelonistas con mayor poder que he conocido. Era íntimo de don Torcuato Fernández Miranda, el hombre que guió los pasos del Príncipe Juan Carlos, el actual Rey de España. A Gich le apeteció mandar en el deporte español y sucedió a Samaranch como delegado nacional de deportes, lo que parecía un imposible. Tan imposible que dicen que Samaranch sólo ha llorado dos veces: ese día que tuvo que ceder el puesto a Gich y cuando fue elegido presidente del COI. Dicen que no ha llorado nunca más.

Pero volvamos a Met Miravitlles, que además de ser "la sonrisa del régimen" republicano durante un tiempo, fue jugador del fútbol base del FC Barcelona y llevaba al Barça en su corazón. Me explicaba que para llevar la prensa y las relaciones públicas del Barça lo primero que se tenía que ser era buen periodista, después buen relaciones públicas y más tarde (o lo primero), humilde. Y por encima de todo "servir al Barça, al club,a los socios, a la entidad, que estaban por encima de los presidentes y los directivos". Desde mi inexperiencia le dije: "Eso es imposible". Y me comentó: "Exactamente, por eso es casi imposible ser buen comunicador, porque la mayoría están al servicio del presidente antes que a los socios".

Es evidente que Jordi Badía no es nadie al lado de Met Miravitlles. No le llegaría ni a la suela de los zapatos. Badía es todo lo contrario a lo que me decía aquel fenomenal personaje, uno de los hombres más inteligentes que he conocido. Badía piensa que el Barça es Laporta y sólo está a su servicio. Le importa nada todo lo demás. Él cree que le paga JL, sin haberse enterado todavía que quienes les pagan son los socios.

Ahora hay próximamente un voto de censura en marcha. Badía tendría que saber, sin que se lo dijera nadie, que tiene la obligación de servir por igual a los que rígen provisionalmente el club como a los gestores de la moción. Es un debate entre los socios, y él no se debe a unos sí y a los otros no. Se debe a todos. Si no lo entiende, alguien se lo tendrá que explicar y como no oye, cesar. Es evidente que al después de tantos años de servilismo, ni Jl ni FS se lo van a decir y menos cesar. A ellos (no al Barça) ya les va bien. Muy bien para su uso personal.

Alguien/alguien, con cara, ojos y pudor, tendría que decirle que los periodistas también tienen ética y moralidad, y que los comunicadores de club no están exentos de esa moralidad. Y que lo último que puede hacer un comunicador y menos en una entidad como el Barça es no ejercer su profesión y convertirse en lame "chulos" (de chulo) de quien manda pero no paga.

Los socios, desde luego, para lo que no están es para pagar cantidades millonarias, viajes de cinco estrellas, comidas de más estrellas para que un empleado se dedique a proteger a unos socios (los que todavía mandan) y desproteger al resto de los socios. Si quiere seguir llevando a JL y FS bajo palio, que se lo paguen los que están a cubierto no los que les cuesta sudor y lágrimas poder pagar la cuota de socio cada año.

Como decía Met Miravitlles, los comunicadores de un club no están para servir únicamente a los que dirigen el club. El club somos todos.

lunes, 2 de junio de 2008

Soriano, el del pelotazo.

No aprenderé nunca. Hoy, por si no fuera suficientemente dura la vida, me he propuesto leer y escribir sobre Ferran Soriano. Es duro. Mucho. Si ya es duro ver su figura (por presumido), más lo es escucharlo y ya no digamos leer una entrevista con él de página y media del tamaño de La Vanguardia.
Menos mal que es un diario bien escrito y quien le ha hecho la entrevista es un excelente periodista, Dagoberto Escorcia. Pero, como autor, le compadezco. !Vaya palo estar no sé cuanto tiempo con Soriano! !Y Vaya palo después tener que transcribir lo que le ha dicho!. Y más que transcribir (supongo) arreglar y mejorar lo que le ha contado. En fin, con lo duro que son los lunes (y mucho más al sol), desayunarte con el todavía vicepresidente Soriano, es para que te lo agradezca la providencia.

Encontrarte ya, de entrada, con un gran titular en que dice "El presidente (JL) se equivocó", es de un cinismo que supera a su propio jefe, que ya es decir. Y añadir que "Ahora volveré a tener un papel muy activo; no voy a esconderme, voy a estar en primera línea" es ya el sumum del caradurismo. O sea, que después de dos años de escándalos, de dos años de parálisis total en las estructuras del club, de no dar la cara, de dedicarse a pasear por el mundo, de lucir las vanidades en el palco, mientras en el vestuario se daban de cruces, las noches no acababan nunca, de no hacer nada los directivos, de dedicarse a comer en cinco estrellas (pagando siempre el mismo, el socio), después de vendernos humo tras humo sobre los negocios del club, va y sale diciendo que ahora "no voy a esconderme". Y antes sí, ¿por qué?. Se lo voy a decir.

Antes no salía porque su jefe (JL) no le dejaba. Sólo le dejaba asomar la cara cuando había que contar cuatro números que faltan saber si son como usted siempre ha dicho. También Gaspart decía que la economía iba bien y sabíamos que mentía. Pero es que a Gaspart lo conocíamos demasiado. Y a usted, Soriano, hemos tardado más tiempo en conocerle porque se ha dedicado más a actuar entre bambalinas. Lo comenzamos a conocer cuando nos vendió la moto con la millonaria oferta de los chinos para insertar publicidad en la camiseta azulgrana. Fue una tomadura de pelo. O, si lo prefiere, un cuento chino. Pero es hora todavía hoy que explique aquel fallido. Usted se cree que el socio es olvidadizo, que sólo se acuerda de los goles de Ronaldinho. No, el socio de tonto, nada. Toma nota y apunta.

Usted sale ahora y anuncia que saldrá más porque tienen los huevos por corbata. Primero por las grandes pañoladas que han despedido al palco en los últimos partidos antes del cierre del Camp Nou. Después, por ese voto de censura que se les ha venido encima, y que intentan contrarrestar cambiando el mensaje e intentando dar buena imagen para que los socios les perdonen y no acudan a la votación del voto de censura.

Usted Soriano es tan (o más) ambicioso que JL, que ya es decir. Superar al todavía presi en éste aspecto es un reto difícil. Pero usted, a la chita callando, escondido siempre, tirando la piedra y escondiendo la mano. Lo único que pretende ahora es posicionarse de cara al futuro, ante las próximas elecciones. Pero ya le anticipo que no tiene nada que hacer. Usted, como toda la directiva que han sido cómplices de las malas artes de JL, tienen la cruz de los socios.

Vaya olvidándose del Barça. Ya entró de malas maneras, traicionando/apuñalando a quién les había abierto la puerta (a usted y su inseparable Ingla). Se aprovecharon del buenazo de Bartomeu que fue quien les condujo hasta la cocina de Rosell primero y de Laporta después para, a los cuatro días, acuchillar sin miramientos a Barto que más que directivo ha sido/es un santo.
También entonces se escondió. Es su táctica. Esconderse. Después, hacer de alfombra del número uno y pisar a los de abajo.

Hoy he querido ver/leer la entrevista, no por lo que dice, que no tiene credibilidad alguna, sino para comprobar hasta dónde llega su cinismo que como puedo apreciar no tiene límites. ¿A quién quiere engañar? ¿A los socios?. Esa es su intención. Pero difícilmente usted (el presumido) como el presidente (el chulo) y el presidente de la Comisión Económica (el chaquetas) ya no engañan a nadie. Han agotado todo el crédito. Por mucho que se empeñen, a partir de ahora, ya no valen ni los cuentos chinos ni intentar ir de "buenos".

Yo, que ya llevo años en ésto, le daría un consejo: mejor/mucho mejor que siga en su papel de siempre. Siga escondiéndose. Porque como siga saliendo como hoy, alguien le cantará la caña como respuesta a tanta mentira, presunción e incoherencia. Hasta ayer había una sola diana (JL). Ahora, como insista, habrá una segunda: FS, el del pelotazo.

domingo, 1 de junio de 2008

No es eso, querido Emilio.

Soy, lo dije, un admirador de Emilio Pérez de Rozas. Es más: en una ocasión, en este mismo blog, dije que "la última" la había dejado de leer desde la desaparición de la firma de Miquel Rico. Que leía la última por Rico que me ha parecido siempre (y me sigue pareciendo) uno de los mejores periodistas deportivos del país. Y, además, honesto. Con ésto no quiero decir que los demás no lo sean (honestos), lo que decía es que por MR ponía la mano (las dos) en el fuego. Tendrá otras desvirtudes, como yo, pero a la hora de escribir, cuando se pone/pone, pocos superan la inteligencia de Rico.

Pero vamos al grano, a lo que íbamos. Decía que "la última" sólo la leía -ahora- excepcionalmente. Cuando llevaba (lleva) la firma de Emilio Pérez de Rozas. Siempre he sido un seguidor de la "marca" Pérez de Rozas. Empezando por su padre Carlos, uno de los mejores foto-periodistas que ha dado Cataluña. Con sus fotografías deportivas y no deportivas (junto a su hermano Kike o Quique) he crecido. Al abuelo, e iniciador de la saga, no tuve oportunidad de conocerle. Pero sé que fue también un fotógrafo excepcional. Murió con las botas puestas. Es decir, en acto de servicio. Sus últimas imágenes fueron (creo) las del Semiramis, un buque que amarró en el puerto de Barcelona cargado de combatientes que llegaban de la URSS (entonces, Rusia).

Conozco, pues, sobre todo por admiración, a "los Pérez de Rozas", incluso de la etapa en que fueron pioneros-pioneros de la televisión en Cataluña. Si la memoria no me falla, el padre de Emilio (y de Carlos, el de "fácil, fácil, fácil) fue el primero en llevar una cámara de televisión a cuestas para captar las primeras imágenes que desde Barcelona y Cataluña se dieron por toda España. Él, Carlos, junto a su hermano Kike y a Juan Antonio Sáenz Guerrero. Es decir, además de fotoperiodistas, son los autores de las primeras imágenes catalanas que se vieron por televisión.

Con Emilio no he coincidido apenas, pero he seguido toda su trayectoria: en El País, en El Periódico...y su participación como tertuliano en distintas cadenas radiofónicas y muy especialmente durante años en "El Rondo".

Soy, pues, fan de Emilio, incluso con sus irritaciones/cabreos/silencios periodísticos. Y por eso, aunque sigo añorando la ausencia de Rico, a Emilio lo leo. Para bien y hasta desde la discrepancia, como ahora.

Acabo de leer su última y no estoy de acuerdo con muchos de los paisajes e intenciones de su escrito. Por ejemplo, cuando dice que a Joan Laporta le han hecho una moción de censura "por chulo, por sobrado y no por su gestión y/o resultados". Querido Emilio, no estoy de acuerdo. La moción (voto) se la han puesto fundamentalmente por su gestión. Además de por chulo, sobrado y resultados. Pero los socios se han movilizado (se están movilizando) por su lamentable gestión. En cualquier empresa seria, el consejo de administración lo habría sustituido ya. No le concedería una prórroga. Permitir el hundimiento generalizado de un club (una empresa) durante tanto tiempo, no se lo permiten a ningún directivo ni aquí ni en China. Ya no digamos en Alemania, en Francia, en Inglaterra o Estados Unidos.

O sea, querido Emilio, que discrepo.

Y discrepo, y muy profundamente, cuando concluyes el artículo diciendo que "sospecho que Sandro Rosell no asomará en todo este proceso. Otros le hacen el trabajo sucio y él sólo saldrá si se convocan elecciones" para añadir: "Yo, la verdad, haría lo mismo. Él es un presidenciable, no un follonero. O eso piensa".

Tratar de folloneros a los que intervienen en la moción de censura me parece, además de injusto, fuera de lugar. La moción de censura es una herramienta legal y por tanto no se puede tratar de folloneros a los que democráticamente hacen uso de ello. ¿Para ti los miles de socios que la están respaldando son todos folloneros? ¿Para ti, por citar un sólo ejemplo, doña Roser Casaus, la hija del siempre recordado Nicolau, es una follonera...?

Te equivocas. Y, además, mucho. Es evidente que todos nos equivocamos. Yo el primero. Pero me extraña que un profesional como tú, con tu experiencia, con lo que has mamado y vivido de periodismo, puedas cometer este error.

Todos/todos/todos los socios barcelonistas, sin excepción, del primero al último, desde el presidente a Sandro Rosell (por citar el ejemplo que citas) tienen derecho a participar o no en una moción de censura. Y por eso no será nadie, ninguno, ni los que voten a favor, ni los que voten en contra, folloneros.

Esta es mi opinión, la opinión de un lector que dejó de serlo de "la última" con la desaparición de la firma de Miquel Rico y que ahora, como he dicho y repetido, sólo la leo cuando la firma Emilio Pérez de Rozas aunque discrepe de él, como en esta ocasión.