martes, 5 de enero de 2010

Vivir para ver

Lo penúltimo que me faltaba por ver: Joan Laporta dando exclusivas a "El Mundo", es decir, un independentista catalán que pone sus palabras al servicio de un diario de Madrid. Es lícito, pero extraño y sorprendente. Y lo es más que quién le realiza la entrevista (el botafumeiro) es Salvador Sostres y escribiendo en castellano, en esa lengua tan odiada por él.

¿Alianza Pedro J.-Laporta-Sostres? De momento, sí. La cosa se gestó en El Bullí, en el universal restaurante del no menos universal Ferrán Adriá. Allí estaban cenando, por un lado Pedro J. Ramírez acompañado, y por otra parte, Sostre también acompañado. Se juntaron/hablaron/charlaron y salió el compromiso. Sostres en "El Mundo", le es igual en castellano que en catalán, y Pedro J. Ramírez, a cambio, las exclusivas y los movimientos de Laporta.

Y todos (los tres) contentos. De la entrevista ya les hablaré en otro momento. Sectaria como todo lo de Sostres. Hace poco nos vendía a Xavier Sala i Martin como la cabeza más privilegiada del país y quien puede ser el mejor presidente que haya tenido el FC Barcelona, y ahora le pone la alfombra a Laporta, con un inicio del diálogo que no tiene perdición: "Desde que los Boixos Nois intentaron asesinarle (a Laporta), lleva escolta y un coche de seguridad le sigue allí adonde va".

Eso de que intentaron asesinarle es un camelo que ha vendido para presentar a Laporta como "víctima", recordando los seriales lacrimógenas de Sautier Casaseca. Las amenazas y pintadas contra Laporta ha sido una historia de ficción de la que podría hablar (y mucho) si quisiera (que no querrá) su ex cuñado Alejandro Echevarría cada día que pasa mejor tipo todo lo contrario de su ex que día sumado día peor.

Ahora, es cuestión de seguir este serial y/o trama: Pedro J. Ramírez/Sostres/Laporta. Españolismo e independentismo en la misma cazuela. Pero cazuela de El Bullí, no de la tasca de la esquina.

Acabo. Sólo una frase para aquellos que no lean El Mundo y que veremos si con esa alianza suma o resta: "El Barça va más allá del fútbol. Somos portadores de la épica más emocionante de la historia: la que guía a los pueblos sometidos hacia la libertad".

Y Laporta y cía se quedan tan anchos. Sólo faltaba el chaquetas (Sala i Martin) sino es el siguiente a pasarse al españolismo de El Mundo.

Todo llegará

viernes, 1 de enero de 2010

¿Feliz 2010?

El 2009,insuperable. Deportivamente hablando, claro. No institucionalmente, que ha sido un desastre. Bueno, como el 2008, el 2007, el 2006, el 2005...Mientras esté Laporta/cía será deplorable.Es nuestra cruz. Cuando tenemos buenos presidentes, tenemos malos equipos. Cuando tenemos buen equipo, la cúpula es un desastre. Algún día cambiará. Esperemos que el 2010 sea igual de bueno por abajo que por arriba. Para que ello sea posible, los de arriba, quiero decir de Guardiola hacia arriba, aire nuevo, aire fresco. Que las fiestas se las paguen ellos. Veremos si el Drolma y/o Luz de Gas siguen enriquiciéndoce. Lo quiero ver.

De momento, ahí va mi felicitación para el año entrante. ¿Será, de verdad, un feliz 2010...? Nos conformamos, incluso, con menos títulos. Pero eso sí,déjennos disfrutar el 2010. Sólo necesitamos que los laporta-boys, es decir, los sala martin, los olivé, los godall vayan recogiendo sus cosas y con la música a otra parte. Pero que esa parte tampoco sea la Generalitat. Siete años sufriéndoles son muchos años. Demasiados.

¿Feliz 2010?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Apaga y vámonos (7/XII)

Desde que es presidente del Barça, Laporta sólo vive por y para Laporta. No le importa nada más. Ni nadie más. Le traen sin cuidado lo que puedan decir de él, como persona y como presidente del primer club de Catalunya. Hace años descubrió que su futuro personal estaba y pasaba por la presidencia y que el resto le importaba un comino. Ha utilizado todo –y a todos- con tal de alcanzar sus ambiciones personales: fama/dinero/mujeres.

No tiene amigos. Tiene amistades coyunturales. Los utiliza como quién utiliza el kleenex, para usar y tirar. Desde que logró la presidencia, engañando a propios y extraños, le han abandonado quince directivos. Los más útiles. Los más eficaces. Los mejores. Los que no se dejaron utilizar más/engañar más. Se han quedado, junto a él, los que son o cómo él, o los que sueñan ser cómo él. Los que han tenido un mínimo de pudor/vergüenza/dignidad y ética, lo han dejado en la estacada. Cansados de sus mentiras. Cansados de sus falsedades. Cansados de sus hipocresías.

Laporta se ha quedado sólo. Porque lo que tiene alrededor y nada es lo mismo. Sólo me sorprenden dos nombres que todavía se mantengan. El de Albert Perrín, que no entiendo ni entenderé nunca porque aguanta lo inaguantable cuando no tiene necesidad de ello; y el de Magda Oranich, que ha sido mi mayor decepción, dada su ética trayectoria a lo largo de muchos años. Ni Perrín ni la Oranich tenían/tienen necesidad de rodear a un presidente impresentable.

¿Se imaginan por un momento qué hubieran dicho, qué hubieran comentado, qué hubieran manifestado Perrín y la Oranich si otro presidente, pongamos por caso Núñez, hubiera hecho sólo algún mínimo amago de lo que ha sido capaz de hacer el personaje que más está deshonrando la presidencia del club a lo largo de estos ciento diez años de vida…?

Que lo aguanten y lo aplaudan los Sala i Martin, Godall y/o Ferrer porque sus aspiraciones y ambiciones rebasan todos los límites con tal de ser llamados a ser los sucesores, tiene un pase que no lo tiene. Pero qué personas cómo Magda Oranich o Albert Perrín sean capaces de agarrarse a la silla, mirar para otro lado y callar, no tiene explicación alguna.

Entre sumarse a esos quince directivos que eligieron la dignidad antes que el palco a cualquier pecio o no hacerlo, han elegido seguir en el palco de las vanidades dónde no hay más sitio que para el ego del presidente, el todo vale de su inseparable compañero de pupitre o las chaquetas coloreadas de ese aprendiz de sabio venido a menor, allá ellos.

Yo, que era de los convencidos que después de Joan Gaspart ya lo había visto todo en el palco y en la presidencia del Barça, resulta que estaba equivocado de lleno. Y es que ha tenido que llegar un presidente como el actual, y algunos directivos cómo los que resisten, para hacer bueno aquello de qué ningún día te acostaras sin ver –o aprender- algo más. Y es que Gaspart, visto lo visto, ha quedado empequeñecido.



No voy a hablar, aquí, ni de las juergas (no fiestas) de JL, ni de quién paga esas juergas sean en Luz de Gas o en Sutton. En México o en Nueva York. Ni pregunto, ni me importa.. Como tampoco voy a hablar sobre esas comidas a lo “Yo, César”, en los Drolma de turno. Me importa pepino y medio.

Y menos todavía, no se vaya a ofender, por esas demandas, como -¿la penúltima?- por deber comisiones tras sus acuerdos en Uzbekistán. Qué me importa a mí lo que ha podido hacer, o no hacer, un presidente del Barça en Uzbekistán. De entrada, ni sé dónde está, para eso está JL.

Cómo tampoco soy quién para preguntar por empresas tipo Traffic, o futbolistas con el sello y la calidad de Enrique/Kerrison/Cáceres/Hleb o las gallinas-López de turno que han venido.

Quién soy yo para preguntar sobre todas esas cosas y algunas más que harían la historia interminable.


Y quién soy yo para preguntar porqué, por ejemplo, Bisbal tiene un lugar en el palco y otras, como Anna Pruna tienen que conformarse con un córner, en un aquello de o lo tomas o lo dejas. ¿Por qué uno es varón y es de la farándula y la otra es hembra y no acude a Mira Quién Baila cómo, por ejemplo, Vicky Martin Berrocal...?

Para saber hay nada menos que casi cien mil socios con asiento y sesenta mil más sin asiento para preguntar si es que tienen interés en ello, o el valor necesario sin que le envíen algún detective a casa.

Estamos ante la paradoja de vivir (futbolísticamente) una de las mejores páginas de la historia, por no decir la mejor, y entrar en la injusta comparación de las épocas y los protagonistas, y en contrapartida estamos asistiendo ya desde hace años a los espectáculos lamentables de un presidente más representativo de lo que él denuncia, la caverna mediática española, que de un modelo de la discreción y del seny como ha sido tradición generalizada desde Gamper hasta su aparición.

Laporta es un (mal) ejemplo de todo y para todos. Es Laporta quién hace todo y todo lo que él haga bien hecho está, que para eso fue elegido. Además, goza de la bula y el beneplácito de los Cruyff/Sala i Martin/Godall, y el coro de palmeros, y eso es suficiente. Por cierto, que me perdone Olivé por citarle en último lugar entre los nombres propios, sabiendo quién es y cómo se las gasta. .


Laporta lo puede hacer todo que para eso tiene la bendición de todos ellos y su propia autobendición. Y dónde no llega todo este ejército de chupópteros, como decía José María García, llega uno de los discípulos del ex profeta de la noche, Pipi Estrada que ya nos ha dicho que él también estuvo en la fiesta y que cómo Laporta no hay otro.

Que en el año 2009, ciento diez años después de su fundación, tenga que salir un periodista madrileño del Sálvame, Mujeres y Hombres y Viceversa o La Noria, como Pipi Estrada, saliendo en defensa del presidente del Fútbol Club Barcelona es para decir apaga y vámonos..

sábado, 5 de diciembre de 2009

La crónica de Diego Valor (23/XI)

Dicen que es el candidato de Laporta. Pero finalmente dudo que lo sea. No por falta de ambición, que la tiene y más. No lo será porque los restos del naufragio del laportismo no lo permitirán. Los directivos que aún perviven en el palco no lo quieren. Lo sabe él y lo sabe el presidente. Para que exista una junta continuista, pasa por dos cadáveres. Los de Sala i Martín y Joan Oliver. Con ellos, no hay continuidad. Con ellos, hay más división. Ya se lo han hecho saber a Godall los Jaume Ferrer y Albert Perrín. “Sin el payaso de colores y sin el espía, podemos ir juntos. Con el payaso y con el espía, nos vamos”.

El payaso de colores es Sala i Martin según patente del recién dimitido Joan Franquesa. Y así lo conocen y reconocen, entre ellos, los directivos/disidentes que ponen cara de unidad pero que están como estaban hace dos meses Imanol Arias y Pastora Vega. Vendiendo unidad, pero con los papeles en el abogado.

La unidad, pues, que pregonan Laporta/Sala i Martin/Godall es más falsa que la versión dada por Joan Oliver cuando se refirió a las “auditorias de seguridad”. Y es que entre mentirosos anda el juego.

Lo que quieren Laporta y/o Oliver es tener un monigote en la presidencia y seguir haciendo a su antojo los que les viene en ganas. Es decir: hacer lo mismo que un desaparecido gerente blaugrana, Joan Gich Bech de Careda, pretendió hacer con la directiva de Agustí Montal i Costa cuando ganaron las elecciones a Pedro Baret y llegaron a Can Barça: “Vosotros lo único que tenéis que hacer es ir al palco los domingos a fumaros un puro sin preocuparos de nada más. El resto lo hago yo”.

Quiero hacer una puntualización. Entre Joan Gich que gobernó el Barça varios años sin ser presidente y Joan Oliver me quedó con Gich. Al menos era culto de cultura y entre sus pecados no estaba el espionaje. Lo que tenía que decir lo decía, de ahí su famosa frase antes reseñada.

Joan Oliver es de otra pasta. Del que un día hablaré.

Hoy lo que quiero hacer es escribir de su protegido, que además lo es del presidente: Xavier Sala i Martin, al que un día bauticé como “el chaquetas”.

Vaya por delante que hasta hace unos años sentía una cierta simpatía e incluso un cierto interés por su figura. No por sus chaquetas y corbatas de color que encarga a un sastre de Bombay y le envían puntualmente, en un acto de gran patriotismo. Decía que me atraía. Y lo leía. Hasta que dejé de leerlo. Y menos de escucharlo. Soy masoca pero no tanto. Reconozco buena parte de sus virtudes y de sus conocimientos (no deportivos), pero no soy un Sostres cualquiera como para llegar a decir (y escribir) que “És d´una intel.ligència tan potent que et fa sentir petit, amb tics i bastant subnormal. Serà candidat a la presidencia del Barça. Si guanya, esdevindrà el president més capaç, preparat i brillant que el fútbol hagi tingut mai”. Y aceptar, complacido, preguntas como “Vostè és massa intel.ligent per ser president del Barça”. Con una “corte” como ésta, que la tiene tanto entre los papeles no gratuitos como en los púlpitos radiofónicos, no me extraña que se le hayan subido los humos a la cabeza y descubra, como sus patrocinadores (Oliver/Laporta y sostres de turno), que el Barcelona es más importante que la Generalitat…mientras no se acceda a la plaça Santa Jaume.

A mí, personalmente, Xavier Sala i Martin, después de leer lo que escribe y de leer lo que dice, me parece un bluf total. Otro engañabaldosas. Un ser que sueña con llamar la atención. Que intenta venderse continuamente. Que intenta ser otro “laporta de colores”. Que aspira al palco del Camp Nou más que en su día aspiró a la cátedra de economía de la Universidad de Columbia.

De entrada, a mí, los economistas no me impactan. Y menos después de la crisis a la que nos han llevado con los banqueros. No conozco ningún economista, Sala i Martin incluido, que nos avisaran que nos resguardáramos de nuestros cuatro duros y muchas hipotecas que venían malos tiempos.

Los economistas son como los trileros que hay frente al Corte Inglés de Plaça de Catalunya. Con una diferencia, que prefiero que me quiten los cuatro euros ellos que los bendecidos por Harvard.

Antes de que Sala i Martin llegara al reino de los números del Barça, he conocido otros muchos barcelonistas que han dominado las cuentas sin necesidad de utilizar chaquetas de colores ni trasnochar, de la mano del presi, del Luz de Gas al Sutton y del Sutton al Luz de Gas. Y si se tercia, un Bikini por en medio. Los he conocido, a los economistas, sabios y serios, como Jaume Gil Alujas, durante diez años presidente de la Comisión Económica del Barça, con Josep Lluís Núñez de presidente y nadie (del pueblo) conoce todavía su cara y menos su vestimenta. Los he conocido, sabios y cachondos, como Fabiá Estapé, ex directivo con Miró-Sans y Juliá de Capmany y durante diez años en la junta de cuentas del Barça, padre de toda una generación de economistas, capaz de cantarle las cuarenta al propio Franco en la cara, después de habérselas cantado a Miró-Sans, el presidente que levantó el Camp Nou pero que dejó un agujero económico que Llaudet necesitó casi una década para corregir los gastos del Estadio y los que no eran del campo. “Cuando me hice cargo de la presidencia –le contó Llaudet al escritor José María Gironella- contaba con la deuda millonaria que había originado la construcción del campo, pero mi sorpresa fue al abrir los cajones y encontrarme con facturas millonarias que nada tenían que ver con las obras”.

El Barça siempre ha sido una caja de sorpresas. No en el césped, sino en sus interiores. Siempre ha habido otra historia que la que nos han contado. Casi siempre relacionada con ese mundo mágico de los números que tanto dominan “los sala i martin (y oliver) de turno”, sólo pendientes de hacer vivir a los presidentes los mejores años de sus vidas.

A Xavier Sala i Martin, “el laporta de colores” le gustaría ahora suceder a su amigo presidente. Tiene toda la bendición de quien actualmente mueve los hilos del club, el gran cliente de Método-3. Pero sabe Sala i Martin que los socios, desengañados con los economistas y con los banqueros (la mayoría) no le van a votar. Ni tan sólo sus actuales compañeros de junta, que le han puesto la proa. No le quieren ni de segundo de Godall, otro que no se entera de la misa la mitad, aunque de fútbol sabe algo más que el vendedor de colores. Claro que para saber algo más de fútbol que el de Cabrera de Mar, no hace falta ser profesor, ni de Columbia ni del Raval.

Por cierto, ya que cito el Raval, invito a Sala i Martin a que venga a las Ramblas, siempre repleta de colores, donde está la redacción de “Gol” y le demuestre a Dalmau Codina quién pone la pasta de este semanario. Si es cierto que el propietario es quién usted va diciendo sin que se le caiga la cara de vergüenza.

Si baja a las Ramblas le enseñaré tres cosas: a) las Ramblas, porque tengo la sensación de que su patriotismo no le permite traspasar la Diagonal; b) los hipotecados con “Gol” y c), parte de la historia del Barça, el club que luce en el palco pero desconoce en sus valores. De entrada, le regalaremos el último libro barcelonista que ha salido a la venta. El de Agustí Montal : “Memories d´un president blaugrana en temps difícils”. Vale la pena que lo lea. Y sabrá lo qué ha sido, no como ahora, presidir el Barça: “En aquells temps jo rebia moltíssimes amenaces de mort. Una d´elles, potser la pitjor que recordo, la van enviar a casa del meu germa Enric. Era una bala i una nota que deia: “una igual que esta le meteremos en la cabeza a tu hermano durante el próximo partido”.

Y Agustí Montal i Costa siguió haciendo barcelonismo y patriotismo de verdad, no barcelonismo de humo, olores, colores y mentiras como el que practica quién ha vuelto a dividir a los supervivientes del laportismo.

Y es que a Xavi Sala i Martin, que un día confesó no gustarle el fútbol, aún no descarto verle en el Sálvame junto a Belén Esteban y la Karmele Marchante en la tribu de Jorge Javier Vázquez.

El caso es llamar la atención. Cómo sea y de lo que sea.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La crónica de Diego Valor (9/XI)

Estamos en la cuenta atrás de las elecciones barcelonistas. No se sabe todavía con exactitud cuantas candidaturas se presentaran. A medida que transcurren los días muchos aspirantes están poniendo freno a sus aspiraciones/ambiciones. La respuesta es bien fácil: participar en unas elecciones es caro, muy caro, salvo para los directivos actuales que se ven beneficiados de todas las prerrogativas que concede la ley del deporte, entre otros privilegios, el no avalar. Sin embargo, los que están bajo este paraguas, los tutelados por Laporta (Sala Martin y Godall) y los no amparados (Jaume Ferrer) están divididos por no decir enfrentados en sus respectivos egos y todo por culpa de la política –nunca mejor dicho- que ha llevado a efecto el presidente Laporta obsesionado desde que fue elegido en no dejar crecer a nadie para ser él amo y señor de la vida blaugrana.


En éstos momentos, a seis/siete meses de la convocatoria a las urnas, sólo un candidato parece tener las cosas claras: Sandro Rosell. El resto de posibles candidatos, están en un mar de dudas. Incluido el presidente Laporta que quiere seguir controlando el club a través de un interpuesto (Sala y/o Godall) pero por mucho que sonría sabe que en estos instantes su ex vicepresidente deportivo y autor real del cambio deportivo del club, Sandro Rosell, goza del fervor popular de los socios barcelonistas que lo ven como el candidato más cualificado desde el punto de vista deportivo y económico y con una clara vocación de servir al club y no servirse de él, como sucede en la mayor parte de los nombres que actualmente se manejan.

¿Cuántas candidaturas se presentarán? En éstos instantes se especulan con cuatro y no se descarta con una quinta que pudiera encabezar, nuevamente, Josep María Minguella. Las otras cuatro, de cumplirse, estarían encabezadas por el “delfín” de Laporta (Sala Martin y/o Godall), la de uno de los vicepresidente espiados (Jaume Ferrer), la de Sandro Rosell (la única en firme) y otra que podría encabezar –o respaldar- Ferrán Soriano.

Estos son los nombres que en estos momentos se barajan y ningún otro. Descartado Lluís Bassat por confesión pública, no parece probable que Jaume Llauradó, Jordi Majó ni Jordi Medina opten de nuevo a presentarse…aunque tampoco se descarta que puedan formar parte (o apoyar) alguna de las que actualmente se barajan, aunque en ningún caso sería la representada por Laporta por considerarla la más politizada de todas y consideran como la mayor parte de socios blaugrana que el Barça no debe ser utilizado como una plataforma política como ha hecho el actual presidente y como pretenden seguir haciendo Sala Martin y/o Godall tan politizados(o más) como el actual presidente.

Laporta patrocina una candidatura por dos razones primordiales. En primer lugar, para seguir “controlando” la entidad y de ésta manera no se conozca la realidad interior del club (los números y gastos verdaderos). En segundo lugar porque conocidas sus ambiciones políticas sabe lo importante que es seguir gozando del privilegio del palco que le concede una imagen mediática de gran resonancia. Sabe que si el elegido es un patrocinado suyo, podrá seguir moviéndose a sus anchas por el palco de las vanidades y de esta manera seguir haciendo crecer su imagen pública política. De no ser el elegido, uno de sus patrocinados, se le complicarían las cosas, especialmente si el elegido por los socios es Sandro Rosell que podría alejarle de ese beneficio personal y podría auditar públicamente las cuentas como no hizo precisamente Laporta con Gaspart que llegaron a un pacto de intereses comunes.

Xavier Sala Martin y Alfons Godall tienen muy poco que hacer, o por no decir nada, en los futuros comicios. La mayor parte de barcelonistas saben que Sala Martin es socio de nuevo cuño (cinco o seis años) y que no le gusta el fútbol. Le gusta el mundo que rodea el fútbol y sus posibilidades como plataforma pública. Pero no es una persona de fútbol y esto es un peso muy grande. Lo mismo que le sucedió a Bassat que aún gustándole más el fútbol los socios sabían que no pisaba fuerte en este mundo. Bassat, además, cometió el error de introducir políticos en su candidatura (Roca Junyent) y caras populares (Judit Mascó) lo que le distanció más del votante a medida que se aproximaba la fecha de las elecciones. Al margen de que en esas fechas, la masa barcelonista suspiraba por un cambio radical y no por un cambio moderado y disfrazado. Y a pesar de gozar de un gran apoyo de los medios de comunicación, muy a su servicio, no logró triunfar.

Sala i Martin, que hasta ser directivo del Barça no se le conoce otra escenario deportivo que el palco del Barcelona, acaba de polemizar con Gabriel Masfurroll sobre la cuantía del coste de las investigaciones efectuadas por la empresa de detectives Método-3 sobre diversos compañeros de junta. En vez de enfrentarse a su amigo y socio, el actual director general Joan Oliver y a su amigo el presidente Laporta por la utilización de éstos métodos fascistas, ha optado durante todos éstos meses por el silencio, dando por bueno los métodos utilizados algo impropio de unas personas que se las dan de demócratas. Por otra parte, ha tenido el cinismo de decir que algunos medios apoyan a determinados candidatos, cuando se trata de un personaje que tiene tribunas periodísticas y goza del privilegio de ser protagonista de tertulias radiofónicas en las que puede decir lo que le venga en gana.

En cuanto a Alfons Godall en el supuesto que fuera él quien encabezara la candidatura continuista y Sala Martin ocupara el número dos por estrategia electoral, escasísimas son sus posibilidades de éxito porque es de todos conocido que se trataría de un títere movilizado a su antojo por su inseparable amigo Laporta con el que ya participó en la fundación del fracasado proyecto político independentista del PI (con Ángel Colom y Pilar Rahola).

De todos es sabido que el mayor mérito de Godall (un personaje sin carisma alguno) es haber sido compañero de pupitre del presidente en su época escolar. Un currículum demasiado escaso cómo para pretender ser elegido presidente.

Respecto a Jaume Ferrer y Ferrán Soriano las circunstancias y las posibilidades son distintas. Jaume Ferrer nada tiene que hacer por mucho que parte de la familia Pujol le apoye. En estos seis años como directivo no se le conoce ninguna obra y menos todavía una actitud que le honre como hubiera sido presentar la dimisión irrevocable en el mismo momento que tuvo conocimiento de que el director general Joan Oliver, con el beneplácito del presidente, era objeto de una investigación por parte de una empresa de detectives. Si en ese momento no fue capaz de plantar cara y denunciar públicamente (y en los juzgados) de unos hechos tan graves, poco se puede esperar de él. Vivir siempre aferrado a la silla de un palco, por muy del Barça que sea, no es argumento suficiente cómo para aspirar un día a ser presidente. Todo lo contrario.

En cuanto a Ferran Soriano no se sabe todavía si encabezara una candidatura o dará apoyo a otra encabezada por los también ex directivos Albert Vicens y/o Marc Ingla. Parece improbable que recién aterrizado en Spanair goce del tiempo necesario para dedicárselo al Barça y no a la compañía aérea necesitada de todos los esfuerzos para salir de la situación en la que se encuentra. Pero Soriano, de una forma u otra, ya ha manifestado que participará en las elecciones y su apoyo será secundado por algunos medios de comunicación, entre ellos uno de los más importantes que es rara la semana que no le da cabida en sus páginas por el motivo que sea, beneficiado por el hecho de que uno de sus hombres ha sido subdirector del diario más tradicional y su mejor valedor a lo largo de todos estos años, primero en el Barça y después en Spanair del que ahora es alto funcionario.

Si Laporta por un lado, Ferrer por otro y Soriano por otro, optan por formar candidaturas independientes, no tienen ninguna posibilidad de éxito. Entre ellos quedará dividido el voto con lo cuál beneficiaran al candidato que ya es favorito. Si por el contrario, deciden unirse, lo que parece improbable con Laporta y podría ser realidad entre Ferrer y Soriano (o el candidato que éste patrocinase, Vicens o Ingla) las posibilidades tampoco aumentarían.

Así, pues, asistimos a unas elecciones con una serie de pretendientes divididos y enfrentados entre ellos (Laporta/Ferrer/Soriano) ante un candidato -Sandro Rosell- que trabaja en silencio, fortaleciendo una candidatura de gran experiencia nacional e
internacional que sólo tiene como objetivo seguir potenciando la parte deportiva de la entidad, despolitizar el club y corregir radicalmente la organización interna del club muy dada a unos gastos injustificables y a los caprichos presidenciales que han predominado a lo largo de estos años.

Ésta es, a día de hoy, la situación electoral del Barcelona. Un panorama que parece tener ya un ganador, no sólo por méritos propios, sino por los errores, torpezas, dispendios y ambiciones de sus posibles rivales. Tener un ejército de periodistas/locutores al servicio de uno, no garantiza el éxito final. Más bien todo lo contrario.

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Quién paga las Flavias?

Si Guillermo Sautier Casaseca viviera seguro que se inspiraría en el romance Flavia Massoli-Joan Laporta para escribir uno de sus célebres culebrones que mantuvieron en vilo a las españolas (catalanas incluidas) pegadas a los receptores de radio. No alcanzaría el éxito, por ejemplo, del culebrón más largo de la historia (el norteamericano “Guiding light”, más de setenta años de historia) pero si podría alcanzar a otro culebrón pasional, “Sexo en Nueva York”.

Aquí hemos tenido nuestro propio culebrón. El vivido y protagonizado por el presidente Joan Laporta y la brasileña Flavia Massoli, hecho ahora público en el programa “¿Dónde estás corazón?” (DEC) por la utilizada ex empleada del Hotel Arts cuyo romance clandestino con el presidente ha durado algo más de cuatro años, con todo tipo de infidelidades por parte de JL. Infidelidad con la hasta hace no mucho su esposa oficial y madre de sus hijos, Constanza Echevarría. E Infidelidad después hacia la propia brasileña hasta conocer otras, como una árabe.

A mí, que el presidente blaugrana tenga tanta rapidez con la labia como bravura con su propia braqueta, me importa un pepino. Es una cuestión personal. Cada uno hace con su virilidad erótica lo que quiere. Lo que me importa es quién paga las flavias de turno. Si lo hace el propio presidente de su bolsillo o lo pagan –una vez más- los pobres socios barcelonistas con sus esfuerzos y en muchos casos hasta con lágrimas.

Esta es la cuestión.

Porque Laporta se llevó a la Massoli del Hotel Arts a un empleo estable en el departamento de Relaciones y Protocolo del CF Barcelona, con sueldo a cargo del Barça y protocolo (que se sepa) en exclusiva preisdencial.

¿Quién ha estado pagando la “fiesta” a lo largo de estos cuatro años…?

Con un director general (Joan Oliver) tan aficionado a los dossiers, a las investigaciones detectivescas, me parece raro y hasta extraño (?) que no mandara a los de Método-3 a investigar las andanzas del presidente, mucho más sabrosas que la de los vicepresidentes. O que éstos no encargaran, también a Método-3 (Marita, te estarás hinchando a costa del Barça según las minutas difundidas por Masfurroll) una investigación sobre los usos y abusos del presidente.

Pero aún están a tiempo todos de acudir a los detectives (y de paso a los auditores de cuentas del club) para confeccionar un dossier tan sólo con lo confesado por la propia brasileña la otra noche en el plató de Lara.

Flavia comentó que ha pasado del cielo al infierno. Que la abandonó y la dejó en la calle. Y que le amenazó si acudía al programa televisivo: “Serás famosa pero una desgraciada”. Flavia dijo que le había anulado como persona. “Me ha arruinado. Me han cerrado todas las puertas”. Y anunció que regresaba a Brasil. “Me voy a mi país por miedo”

Manifestó que “Es un conquistador nato. Un seductor…hasta que lo conoces bien”. Y explicó que “tiene un montón de chicas que van detrás de él” y entre ellas citó a las “españolísimas” Terelu Campos y Viky Martin Berrocal que se lo disputaron una noche a la salida de “Mira quién baila”.

Relató algunas interioridades, entre ellas, cómo en ocasiones él abandonaba el piso que compartían disfrazado para no ser reconocido. “Intentaba disfrazarse con sombreros y gafas para pasar inadvertido”. Confesó también que en una ocasión le acompañó una prima del presidente (Marta Segú la responsable de la Fundación) hasta una clínica de fertilización.

Dijo que antes de la moción de censura fue presionada y hasta amenazada para que no participara en un programa de televisión. Y descubrió que el “nido de amor” lo tenían a pocos metros de dónde vivían sus padres, es decir, en el Passeig de Sant Joan, el paseo más literario de Barcelona.

Me empreña que este gran barrio, en el que Antoni Gaudi desayunaba diariamente su vaso de leche con ensalada, que es fuente de inspiración para Josep María Castellet, Enrique Vila Matas, Javier Tomeu, Eduardo Mendoza, Joan de Sagarra, Josep María Benet i Jornet, Zafón o Marsé sea conocido a partir de ahora no como el gran paseo literario y artístico de Barcelona sino como el paseo donde tenía “el picadero” Joan Laporta.

Esto es lo que más me jode.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Toda la verdad de Joan Laporta

Con motivo de sus 1001 Sabatinas intempestivas, Gregorio Morán se refería a este oficio para viejos que es el periodismo y que goza del honor de compartir con las otras dos pes –putas y políticos- la triada profesional más antigua del mundo. ¿Acaso la Biblia no puede ser considerada la primera publicación informativa?. El Génesis debe interpretarse como un prodigio de información de agencia; no se puede contar mejor la creación del mundo en tan pocas palabras. Y Moisés, sin ir más lejos, ¿no ejerce de gran reportero cuando baja con las tablas de la ley? Y fíjense si seria bueno que la gente no le hizo maldito el caso, que es lo que les suele ocurrir a los reporteros estrella.

Y es que la gente cada vez cree más en las putas y menos en los periodistas y políticos. Y tienen sus motivos. Esta pe de plumífero está devaluada al máximo. Ni los alumnos de periodismo, en general, leen los periódicos. Prefieren You Tube. Incluso el “Sálvame” o el ¿Dónde estás corazón? (DEC). Los periodistas, como los políticos, incluso la otra pe no citada (policías) están quedando obsoletos. Sin embargo, las putas mantienen la tradición e, incluso, el prestigio.

Y es que el periodismo escrito, por culpa de otra pe, la de los propietarios, va camino de su extinción total. Y eso que como dice John Carlin “nunca ha habido una mejor época para periodismo escrito, y nunca ha habido una peor para ganarse la vida ejerciéndolo”.Y es que aquí, en Catalunya, y en España, ni queremos “Walter Cronkites”(el que fue periodista más creíble de los Estados Unidos), ni menos suspiramos por los tabloides ingleses o los “bild” alemanes. Aquí nos sentimos cómodos explicando una breve parte de la historia y el resto (lo más destacado) reservarlo para invites y cenáculos.

-Si yo te contara…

Pero no cuentan nada. Cuentan líneas para decir lo menos posible y rellenar papel. En el fondo suspiramos por la ley mordaza de Hugo Chávez. Por contar lo que fueron, no lo que son, Radio Caracas Televisión y Globovisión. Como aquí sucedió durante muchos años. Pero ahora, paradójicamente, vivimos una etapa del periodismo escrito que es más fácil hablar (mal) de la pe de los políticos que de la pe de los presidentes de clubs de fútbol. De algunos, naturalmente. Como de don Florentino y don Joan (nunca mejor dicho).

Escribir (mal) de Florentino es irte al paro. Y escribir (también mal) de Laporta es jugarte el futuro. De entrada, ya no te lo publican. Y encima, tus superiores, te abroncan y te amenazan.

-¿Qué quieres? ¿Dejarnos sin promociones?

Supongo que editores y directores cuando hablan de promociones sólo hablan de eso. De nada más. Y es que uno ya está de vuelta de todo y ha vivido de todo. Y es que de promociones unos y de sobres otros, de todo ha habido en la viña del señor. Aún recuerdo cuando el periodista Josep Martí Gómez le preguntó al recién estrenado gerente del Barça Armand Carabén si no le parecía una indecencia que el club pagase a varios periodistas y los vividores armaron una bronca fenomenal que obligó a Carabén a medio retractarse para decir aquello de “donde dije digo digo Diego”.

Espero que aquel estilo de enaltecer la profesión haya desaparecido, aunque sigo confiando más en la honestidad de las putas que en muchos de mis colegas.

¿Y a qué coño viene todo esto?, se preguntará usted, querido superviviente lector. Viene a cuento de lo que se dice, se habla, se comenta (todo off the record) sobre las andanzas del presi Laporta. Si sólo el uno por ciento es fiable, es como para ponerse a temblar. No se preocupen amigos lectores supervivientes que en la letra impresa, la voz radiada y en las imágenes televisivas se contará. Aquí Laporta ha encontrado un ejército pretoriano de comunicadores dispuestos a contar sólo la cara amable del presidente. El presidente en “pijama”, como acaba de retratar una de sus amantes, eso no interesa a nadie. No vaya a enfadarse el presi más prepotente/más chulesco/ y con más suerte que he conocido en la historia del club. Y eso que he conocido a varios, unos como presidentes y otros como ex, pero como JL ningún otro ejemplar. Ni de lejos. Eso sí, con una chamba como nadie. Porque del Barça deportivo que diseñó a su llegada al Barça real que hemos visto en esta casi década prodigiosa hay un abismo. No olvidemos que su sueño inicial, con el asesoramiento inapreciable de Cruyff, Txiki y el periodista desaparecido de la escena, era un Barça cimentado en la Triple A (Albelda, Ayala y Aimar) con la recuperación de Roger García y la carente credibilidad en los canteranos Valdés, Puyol y Xavi Hernández a los que querían ver lejos del Camp Nou. Pero la suerte, o la leche de JL, fue que su vicepresidente deportivo (Sandro Rosell) amenazó con cesar antes de tomar asiento.

-¿Y con éstos queréis devolver la ilusión al campo y las gradas?, les dijo mientras se sacaba de la chistera a los Ronaldinhos, Decos y defendía a los indefendibles canteranos.

Después de la suerte de SR tuvo la fortuna del invento de Josep Guardiola, tampoco demasiado bien visto inicialmente ni por el presidente, ni por el secretario técnico, ni por Soriano, todos ellos partidarios de cualquiera antes que el de Santpedor. Pero con la moción de censura sobre la mesa y la amenaza de socios de echar a toda la directiva superviviente, Evarist Murtra logró convencer en un momento de acojonamiento al presi y enchufarle a Pep Guardiola con el que ya contaba Murtra en la candidatura de Bassat y del que se había reído públicamente Xavier Sala i Martín censurando su inexperiencia.

Ese Xavier Sala i Martín que con Alfons Godall se disputan el honor de ser elegidos cabeza de cartel de la candidatura que patrocina un Laporta que, como los buenos dictadores, no quiere abandonar la presidencia sin elegir a su delfín. Y para él, sus herederos son los dos, preferentemente el “chaquetas” aunque quizá tendrá que ceder al compañero de pupitre de los maristas de Sant Joan. Es decir, unos delfines, tan o más politizados que él. Godall ya estuvo en el PI (partido para la Independencia), junto a Laporta, Pilar Rahola y Ángel Colom. Fue un fracaso total. Y lo fue porque entonces no contaban con un trampolín mediático como es el palco del Camp Nou y la presidencia (politizada) del Barça.

Por eso, porque sabe de la influencia mediática del Barça, Laporta se resiste a dejar el control de la entidad. De entrada, si está uno de sus amigos podrá seguir paseándose por el palco y captar la atención de las cámaras de televisión para mantener su popularidad con vistas a su proyecto político. Si está otro, al que no pueda manejar, su porvenir es más incierto porque encima corre el peligro de que le hagan lo que él fue incapaz de hacer con Gaspart: levantar las alfombras.

Por eso Laporta quiere atar y dejar bien atada la presidencia del club.

Yo, desde luego, no votaré a quien Laporta me quiera (im) poner. Es decir, ni a Alfons Godall porque ello significaría politizar todavía más el club de lo que ya está politizado, y menos todavía a Xavier Sala i Martín que además de tener como objetivo prioritario colaborar con Laporta para alcanzar un día la presidencia de la Generalitat además no le importa un carajo el fútbol.

Pero no se preocupen. Hay toda una legión de “pes”, principalmente periodistas, dispuestos a apoyarle hasta el final. Y es que muchos de ellos piensan que ni tendrían que haber elecciones. Ya lo escribió el articulista Bru de Sala: “Laporta y Cruyff tendrían que elegir al futuro presidente del Barça”. Y se quedó tan ancho.